El plan de residuos permite quemar en «incineradoras fuera del Principado»

Planta incineradora en Meruelo, Cantabria. / E. C.

Ciudadanos calcula que esa solución ascendería a 37 millones al año. Lastra apunta a un modelo de tecnología canadiense para su proyecto

RAMÓN MUÑIZ OVIEDO.

El plan de residuos del Principado 2017-2024 propuesto por el Gobierno regional renuncia a levantar una incineradora en Asturias, pero no a aprovechar las que existan en otras regiones. El documento prevé disponer en las instalaciones de Serín de fábricas capaces de procesar los desperdicios y hacer con ellos lo que se conoce como Combustible Sólido Recuperado. Se trataría de someterlo a tecnologías que potencie su valor calorífico, de manera que pueda servir este combustible para la alimentación de otro tipo de calderas o procesos productivos.

¿Dónde terminaría, por tanto, esa basura procesada? El borrador aclara que se contempla «únicamente el aprovechamiento en instalaciones de combustión para la generación eléctrica u otras instalaciones industriales, tanto dentro como fuera del Principado». De no agotar las existencias en ese circuito, la puerta queda abierta a «instalaciones de incineración de residuos que estén ubicadas fuera del Principado». El objetivo sería «evitar la eliminación de este residuo en vertedero, que sería la opción menos adecuada, tanto desde el punto de vista de la jerarquía de residuos como ambiental».

El portavoz parlamentario de Ciudadanos, Nicanor García, puso ayer la lupa sobre esta posibilidad. «Haciendo un cálculo del coste a 70 euros por tonelada, que es lo que pide Cantabria, tendríamos que pagar 37 millones al año por la basura que nos incinerarían fuera», señaló en un debate con el consejero de Medio Ambiente, Fernando Lastra. Además de la provincia vecina, La Coruña y Bilbao cuentan también con incineradoras, con capacidad de quemar 245.353 y 228.000 toneladas respectivamente. El responsable del Principado retó a la formación naranja a aclarar «cuál es la alternativa». «No vamos a la incineradora, estamos teniendo que tratar un residuo y vamos a pagar caro por ello en caso de abordarlo», expuso. Acto seguido precisó que la prioridad es conseguir la «valorización» de ese combustible sólido recuperado «en una cantidad moderada, 70.000 toneladas, en instalaciones de Asturias o de fuera de la región». La opción, recordó, no sería única en el país. «Hay comunidades que tienen que llevar sus residuos a comunidades vecinas y países cercanos y pagar por ello», indicó.

«Hay comunidades que tienen que llevar sus basuras fuera y pagar», recuerda el consejero

Lastra desveló también una de las incógnitas del plan. La propuesta, que está en fase de información pública y abierta a alegaciones, ofrece distintas alternativas de gestión entre tecnologías de uso incipiente o experimental. «Una que se considera atractiva, y probablemente la que el plan apunte, es la conversión en metanoles, que tiene como referencia a la empresa Enerkem», señaló. La tecnología de esta multinacional canadiense somete al Combustible Sólido Recuperado a un proceso de gasificación «para su conversión catalítica en metanol», ilustró.

La sociedad que tiene la patente dispone en Canadá de una planta «con capacidad para tratar 100.000 toneladas al año», destacó Lastra. La sociedad estrenó la refinería en 2014 y acaba de iniciar la producción comercial de etanol celulósico. «Están promoviendo una planta en Barcelona con capacidad de gestionar 200.000 toneladas; está en trámites ambientales con previsión de que funcione en 2020», comentó el consejero. Según informó, la sociedad también prepara otra instalación en Minesota (EE UU).

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