La planta de Arcelor en Avilés estará inactiva hasta el sábado por los daños de las riadas

Los sótanos de la acería avilesina quedaron completamente anegados tras desbordarse el arroyo Llongas. / E. C.

La empresa agotará todas las vías antes de activar el ERE y ya sopesa adelantar paradas programadas si se acaba el estocaje «en tres o cuatro días»

SUSANA BAQUEDANO GIJÓN.

«Vamos analizando la situación minuto a minuto». Fuentes de la dirección de ArcelorMittal no ocultaban ayer su preocupación por las consecuencias que puede llegar a tener la gran inundación que anegó la acería avilesina, tras desbordarse el arroyo de Las Llongas por las intensas lluvias caídas durante la madrugada del lunes. De momento, lo que se conoce, porque así se lo trasladó la compañía a los trabajadores, es que la LD-III estará inactiva al menos hasta este sábado. Ese es un primer plazo que la empresa se da para tratar de analizar, y en su caso reparar, los daños provocados por el agua en los equipos eléctricos, motores y máquinas hidráulicas ubicados en los sótanos de la factoría.

El peor escenario posible y que ya baraja la compañía es que la falta de estocaje -los desbastes que fabrica la acería LD-III de Tabaza- obligue a paralizar también el tren semicontínuo (TBC) y a partir de ahí, aguas abajo, el resto de instalaciones, a excepción de las de carril y alambrón de Gijón, con lo que podría darse la circunstancia histórica de suspender la actividad en toda la planta avilesina y en parte de la de Gijón (dado que los hornos ya están parando desde el lunes de forma alterna). Y no existe mucho margen: solo hay el estocaje «para tres o cuatro días más», según las mismas fuentes. En ese caso, la compañía adelantaría paradas ya programadas para que el impacto sea el menor posible. La opción que ya descartan es trasladar material de otras plantas del grupo siderúrgico. «No habría margen de maniobra», afirman.

En cuanto a la plantilla, Arcelor evaluaría «caso por caso» llegado el momento de recurrir al Expediente de Regulación de Empleo (ERE), vigente hasta diciembre de este año en todas las fábricas de la multinacional en España. Antes de activar el ERE, se agotarán 'los saldos', esto es, cursos de formación, reconocimientos médicos y descansos o vacaciones pendientes.

Los hornos de Gijón seguirán parando de forma alterna para evitar acumular arrabio

La acería avilesina -integrada por 550 trabajadores- se encuentra paralizada desde anteayer por motivos de seguridad. También están parando los hornos de Gijón de forma alterna. El lunes se quedó inactivo el horno A, ayer ocurrió lo propio con el B y hoy parará de nuevo el A. Ambas instalaciones se ocupan de suministrar el arrabio necesario al complejo de Tabaza. Con su paralización, se evita acumular de modo innecesario estocaje de arrabio que la LD-III no podrá utilizar mientras esté sin actividad.

Labores de limpieza

Los trabajadores cuentan, de momento, con que la acería avilesina estará sin actividad hasta el próximo sábado, según les trasladó ayer la dirección de Arcelor, que también les informó sobre los avances en los trabajos de limpieza de los fosos de arrabio y sótanos de la instalación siderúrgica. A las diez de la mañana, algunos sótanos continuaban inundados con un metro de agua de profundidad. Por la tarde había 10 centímetros de agua y los equipos de mantenimiento habían logrado sacar algunos motores. La compañía prevé que hoy se pueda hacer una primera evaluación de los daños. «La electrónica y el agua son malos compañeros. Tendrán que ver qué piezas están dañadas y qué recambios hacen falta», apuntaban fuentes sindicales.

La crecida del cauce del arroyo Las Llongas, debido a las fuertes lluvias, provocó que los sótanos de la instalación se vieran anegados con al menos dos metros de agua (en algunas zona el agua llegó hasta los 12-15 metros). Equipos de Bomberos de Gijón y Avilés de la multinacional del acero se dedicaron desde el lunes a achicar el agua que cubrió equipos eléctricos, motores y máquinas hidráulicas de la empresa.

Es la primera vez en la historia de la acería avilesina que se produce una inundación de estas características. En el foso de arrabio de la instalación se acumuló agua que formó una balsa de unos quince metros de profundidad, lo cual da idea de la magnitud del problema.

En 2010 las lluvias también afectaron al tren semicontinuo (TBC) de Avilés, pero «lo de ahora no tiene color», según trabajadores de la planta.

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