Pravia busca proteger un Xiringüelu saboteado por «gente de fuera»

La Guardia Civil intervino para poner fin a la protesta de parte de los asistentes al Xiringüelu al dejar el bar de servir bebidas alcohólicas./
La Guardia Civil intervino para poner fin a la protesta de parte de los asistentes al Xiringüelu al dejar el bar de servir bebidas alcohólicas.

El presidente de la cofradía organizadora avanza que estudiará medidas con la Guardia Civil, incluida la opción de cerrar antes el bar

C. R. PRAVIA.

La unión que no concitan otros asuntos, sí la logra el Xiringüelu. La oposición política praviana en bloque arropó ayer el trabajo de la Cofradía del Xiringüelu y del Ayuntamiento y censuró el comportamiento de quienes aporrearon durante más de cinco minutos la barra del bar cuando se dejó de servir bebida. La barraca, tal y como recoge el Plan de Autoprotección, cortó la música y dejó de atender a los clientes a partir de la medianoche, con varias decenas de personas en el prau. Los romeros comenzaron a golpear las barras reclamando bebida y confinando a los camareros en el interior sin que estos supieran, al principio, cómo reaccionar. Pasados unos minutos, algunos afearon a los clientes su actitud y trataron de echarlos sin mucho éxito. Los más osados intentaron subir por la barra y llevarse las botellas. Más de cinco minutos después, la Guardia Civil desalojó la zona tras una rápida carga contra todo aquel que se encontraba en los alrededores.

A la condena del comportamiento de los clientes expresada el lunes por el Ayuntamiento, gobernado por el PSOE, se sumaron ayer PP, IU y Foro. Ana Álvarez, edil del PP, destacó las «doce horas de armonía y fiesta» en el prau gracias a una «organización de 10». Consideró un acierto de la Cofradía del Xiringüelu, ya cuando se hizo cargo de la fiesta, diferenciar la zona de casetas de la de botellón, un fenómeno contra el que es difícil luchar «porque los tiempos han cambiado». Izquierda Unida, a través de su concejal David Fernández, afirmó que la bronca de la noche «no es el Xiringüelu» y consideró inevitable que en una concentración de más de treinta mil personas haya una «minoría que enturbia» la jornada.

«Desconozco quiénes eran, pero a esas horas no creo que hubiera nadie de Pravia en el prau», afirmó. IU cree que ahora, con las grabaciones de los móviles, se «magnifican» los incidentes y anima a «replantearse la parte del botellón, que es la más conflictiva, aunque vaya con los tiempos». José Suárez, de Foro, se mostró más prudente y espera una explicación sobre «cómo se aplicó el protocolo y lo que sucedió», algo que no se atreve a valorar a través de los vídeos que circulan por la red. Adolfo Marcos, presidente de la Cofradía del Xiringüelu, lamentó lo sucedido y se solidarizó con los camareros.

«Es decepcionante estar un año trabajando y que el Xiringüelu se recuerde por esto cuando pretendemos que sea una fiesta de prau», dijo. Aseguró, además, que el próximo año tratarán de mejorarlo. «No sé si habrá que cerrar antes el bar. Lo hablaremos con la Guardia Civil», dijo.

El herido en las vías, de alta

El joven que el domingo había ingresado con un traumatismo craneoencefálico en el Hospital San Agustín tras caer a la vía del tren en el apeadero de Llaranes ha sido dado de alta. El incidente se produjo cuando, en el trayecto de Pravia a Gijón, de donde es el accidentado, abrió la puerta confundiéndola con la del baño y se precipitó a las vías.

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