«Subir 50 céntimos la botella de sidra cuesta más trabajo que acabar los túneles de Pajares»

José Cardín, Tomás Emilio Díaz (presidente del Ridea), Mario Díaz (coordinador de las conferencias) y José Masaveu. / PABLO LORENZANA
José Cardín, Tomás Emilio Díaz (presidente del Ridea), Mario Díaz (coordinador de las conferencias) y José Masaveu. / PABLO LORENZANA

José Cardín y José Masaveu apostaron en el Ridea por aplicar la innovación al sector y proteger al productor

MARCO MENÉNDEZ OVIEDO.

Las nuevas propuestas del sector sidrero centraron la jornada de ayer del ciclo de conferencias 'Perspectivas de la industria asturiana', que organiza en Oviedo el Real Instituto de Estudios Asturianos (Ridea). Y para ello, los participantes elegidos fueron dos de los más destacados del sector, como son José Cardín, gerente de Valle, Ballina y Fernández, S. A., Grupo El Gaitero, y José Masaveu, gerente de Grupo Masaveu Bodegas. Ambos apostaron por la innovación para garantizar el futuro de llagareros y productores.

José Cardín hizo un repaso de los diferentes tipos de sidra existentes y apuntó que la natural de escanciar «tiene una problemática importante, que es el concepto del precio fijo, que no puede ser caro y que da lo mismo que sea mejor o peor, o el establecimiento en el que se consume. Subir 50 céntimos la botella de sidra cuesta más trabajo que acabar los túneles de Pajares. Si se suben en un vaso de vino, no pasa nada». Este empresario cree que con el tiempo se irá corrigiendo, con lo que los elaboradores tendrán unos márgenes aceptables y los productores podrán tener sus manzanas vendidas a un buen precio».

El Grupo El Gaitero está ahora inmerso en un proyecto de investigación, junto al Serida y la Universidad de Oviedo, consistente en la recuperación del carbónico de primera fermentación para su reutilización como gas inerte para la conservación del producto, retomando así una técnica que ya hacía la empresa en el siglo XIX. Esa innovación permite la aparición de nuevos productos, como la sidra desalcoholizada y otras que tienen diferentes colores, aromas y envases. «En estos casos, tiran del mercado los grandes de la distribución y nos tenemos que enganchar. Nosotros lo estamos haciendo».

Cardín: «El envase de la sidra natural no es inviolable. Se debería garantizar»

Pero la manzana es el producto fundamental y José Cardín defiende que «las de sidra con denominación de origen tienen que ser más caras, porque permiten más margen al elaborador, al tiempo que el consejo regulador tiene una serie de gastos de control». Al tiempo, apuntó otro problema, «el envase de la sidra tradicional no es inviolable. Se puede manipular sin que se entere el consumidor. Se debería garantizar y hay métodos para ello».

Por su lado, José Masaveu habló de su producto, la sidra de hielo, que se vende en tienda a 16 euros la botella de 33 centilitros, frente a los 50 ó 100 euros de las fabricadas en Canadá, de donde es originaria. Masaveu explicó que, tras desechar otros productos, como la sidra tradicional, de nueva expresión y la achampanada, en 2007 comenzaron con la sidra de hielo «por ósmosis. Luego, fuimos evolucionando y ahora la hacemos por congelación natural».

José Masaveu defiende su sidra como un producto 'gourmet' y asegura que «podemos ser competitivos frente a los canadienses con un producto de calidad y a buen precio. Quien lo prueba no lo olvida». La clave es que aprovecha sus canales de distribución del vino de alta calidad, lo que les permite «estar en los mejores restaurantes del mundo, muchos con estrellas Michelin».

Y es que el gerente de Grupo Masaveu Bodegas también defendió la innovación en el sector, porque «esa diferenciación dará valor al producto», aseguró ante una concurrencia entre la que estaban muchos de los principales llagareros de Asturias.

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