El precio de la botella de sidra marca un nuevo récord y llega a los 2,90 euros

Un camarero escancia sidra en el Llagar de Begoña. /  JORGE PETEIRO
Un camarero escancia sidra en el Llagar de Begoña. / JORGE PETEIRO

El presidente de Otea sostiene que la bebida asturiana «tiene un precio demasiado competitivo, muy ajustado»

M. MENÉNDEZ GIJÓN.

Ya dio mucho de que hablar cuando las primeras sidrerías decidieron, hace un par de años, subir el precio de la botella de sidra a 2,70 euros, pero varios establecimientos del centro de Gijón aprovecharon la habitual actualización de precios que se suele hacer con el inicio del año para dar un paso más allá. 2,90 euros la botella de sidra normal y 3,40 la que cuenta con el sello de la Denominación de Origen. Estos precios suponen un nuevo hito en la escalada que está registrando un los últimos ejercicios la tradicional bebida asturiana.

No se trata de que los llagares hayan subido los precios, máxime teniendo en cuenta la abundante cosecha de manzana del año pasado, sino la mera política en esta materia de los hosteleros. Así lo aseguran en la DOP Sidra de Asturias, que alude a la ley de la oferta y la demanda y a los márgenes con los que trabajan.

La libertad de precios también se defiende en la Asociación de Turismo y Hostelería de Asturias (Otea), que además alertan de que en los últimos años los establecimientos han sufrido un importante incremento de los gastos fijos. El presidente de Otea, José Luis Álvarez Almeida, indicó que «a principios de año todos los negocios de hostelería actualizan los precios de casi todo».

El caso es que con un nuevo ejercicio «sube el gas, la luz, la bombona de butano... Muchos bares subieron el precio del café, del Rioja crianza... Y nadie dice nada. Pero si sube la botella de sidra, hay protestas. Es algo cultural de Asturias». Y pone como ejemplo que una botella de sidra cuesta normalmente 2,70 euros, mientras que un botellín de cerveza son 2,50. Con ello, quiere decir que «la sidra tiene un precio demasiado competitivo, muy ajustado. Por eso es normal que algunas sidrerías lo suban». Otea recuerda que en Madrid o el País Vasco una botella de sidra cuesta cinco euros. «A lo mejor los que estamos equivocados somos nosotros», apunta Álvarez Almeida.

El caso es que a un local de hostelería le cuesta una botella de sidra un euro y la vende a 2,70, mientras que la de un conocido refresco la paga a 0,50 euros y la vende a dos, con lo que la relación entre ambos productos está muy descompensada.

El presidente de Otea explica que «la oferta y la demanda regula las cosas, pero si se toca el precio de la sidra todos quieren saber por qué. Además, lo normal sería que no tuviera el mismo precio en todas las sidrerías, como ocurre con una botella de Marqués de Cáceres, porque en unos sitios hay escanciadores profesionales y en otros ponen un tapón. Ese es uno de los errores de la sidra. Tenemos que valorar lo nuestro, porque es un producto espectacular, hecho por nosotros y del que viven muchas familias», concluyó.

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