El precio medio de la plaza geriátrica en Asturias supera los 1.600 euros al mes

La patronal Asacesema critica que el Principado pague por los conciertos menos del coste real

CHELO TUYA GIJÓN.

Vivir en una residencia geriátrica asturiana cuesta, de media, 1.608 euros al mes. Hacerlo en una andaluza baja la tarifa a 1.589. Y más barato es, aún, vivir en una residencia de la Comunidad Valenciana. Allí el precio medio mensual se queda en 1.441 euros. Todas lejos de la tarifa más baja, la que cobran en Castilla-La Mancha, que no llega a los 1.300 al mes. Todas, incluidas las aragonesas, extremeñas y castellano leonesas, por debajo de la media nacional: 1.777 euros.

Así lo indica el último informe de Inforesidencias. Analiza la plataforma los precios de todos los geriátricos privados del país y deja claro que los centros más caros están en el País Vasco: la media mensual llega a los 2.268 euros.

6.000 euros de gasto

Unas cuentas de las que no dudan los empresarios asturianos, aunque «resulta extraño que en Valencia y Aragón se pague menos que aquí». Así lo explicó la presidenta de la patronal que aglutina el mayor número de residencias y centros de día: Asacesema. Ana Gil precisa que esos precios, además, «son solo de plazas privadas y no concertadas», porque el empresariado geriátrico asturiano mantiene con el Principado una vieja pelea. «Asturias es la única comunidad autónoma en la que la Administración paga menos por la plaza concertada de lo que cuesta realmente».

Lo dice porque, según sus cálculos, «en sus plazas públicas ya hace años que el coste real mensual estaba en más de 6.000 euros». Frente a ese gasto, los precios máximos que paga el Principado por concertar una plaza oscilan entre los 1.275 euros si el usuario no tiene dependencia, los 1.438 si tiene certificado de dependencia en su máximo grado, el III, o casi 1.600 si el usuario tiene problemas psíquicos.

Jornada sobre sujeciones

Unos precios, insiste Ana Gil, «muy lejos del coste real». Sobre todo, añade, porque «la Administración nos exige muchísimo, sobre en todo en lo que se refiere a ratios de personal. Unos costes que se suman a la inversión que tenemos que realizar en las instalaciones».

Mientras continúan las reivindicaciones empresariales sobre la financiación que realiza el Principado, las residencias se enfrentan a la prohibición del uso de sujeciones mecánicas. Tal y como adelantó EL COMERCIO, el Principado limitará ese tipo de fórmulas para evitar que las personas con problemas psiquiátricos o de control de movimientos se caigan de sus camas.

La patronal Ascege, que aglutina la oferta concertada, realizará unas jornadas sobre la materia el próximo mes en Oviedo. Su presidente, Arsenio Alonso, ya precisó que las sujeciones «solo se realizan si hay prescripción médica por escrito».

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