Un preso se escapa del módulo abierto de prisión y otro no vuelve tras una salida

Una trabajadora de la cárcel, en la rampa de salida.
Una trabajadora de la cárcel, en la rampa de salida. / M. R.

Cumplían condena por robo y drogas. «Nada hacía sospechar que hicieran algo que les va a perjudicar», señalan en el Ministerio del Interior

R. M. GIJÓN.

Dos presos que cumplían condena en la prisión asturiana por delitos de robo con violencia y tráfico de drogas -R. I. A. P. y U. H.- se fugaron el miércoles. Ambos estaban destinados al Centro de Inserción Social (CIS), establecimiento en el que los reos que han mostrado buen comportamiento pasan sus últimos años de pena en tercer grado, esto es, en régimen de semilibertad. Tienen permiso para salir a trabajar o estudiar con la obligación de regresar por la noche a dormir. La intención es empezar a habituarse a la vida que les espera cuando cumplan su condena. El inmueble se encuentra en el aparcamiento de la cárcel asturiana, fuera ya del perímetro de concertinas y rejas, con una vigilancia que se reduce a los agentes que estén en ese momento en la garita de salida.

El gijonés R. I. A. P. fue el primero en salirse del guión. Era un preso de confianza, que no había adquirido la situación de tercer grado, pero al que se le permitía trabajar en el economato del CIS. Aprovechó un momento de despiste, con la puerta abierta para la entrada de carros de comida, y se marchó. El segundo implicado, U. H., sí estaba con el tercer grado; abandonó el centro para hacer un curso de formación. Y pasadas las ocho y media de la tarde, su hora límite, no había regresado al CIS. «Nada hacía sospechar que hicieran algo que les va a perjudicar severamente», explicaban ayer en Instituciones Penitenciarias, el organismo dependiente del Ministerio del Interior encargado de las prisiones. U. H. iba a cumplir toda la condena en marzo y disfrutaba de confianza y permisos. El martes mismo regresó del último. En cuanto a R. I. A. P. le quedaba más tiempo, pero también cumplía con todas las indicaciones del centro; en junio había disfrutado de su último permiso.

La dirección del centro denunció la situación al juzgado, para que se encargara de las labores de busca y captura. «Hay pocas cosas más absurdas que fugarte cuando ya estás en el CIS», explica un trabajador de la prisión. Sus palabras aluden a que ahora los dos se exponen a ser sentenciados de nuevo, por un delito de quebrantamiento de condena, lo que alargaría el tiempo que les quedaba para ser libres. En el caso del gijonés, parece clara la voluntad de fuga. En el de U. H., habrá que determinar los motivos de su no regreso.

Estos episodios no son del todo infrecuentes. En su última memoria la Fiscalía detallaba que en 2015 se produjeron 19 quebrantamientos. En 2014 el mismo volumen de presos trató de evadirse de las medidas de internamiento. «Nos movemos dentro de unos límites normales y aceptables, teniendo en cuenta la ingente cantidad de salidas al exterior que se producen (además de los permisos de segundo grado, están los del tercer grado, salidas a trabajar, etcétera)», consideraba el fiscal de vigilancia penitenciaria.

Fotos

Vídeos