¿Qué tiempo hará esta Semana Santa en Asturias?

Una mujer camina con su paraguas este martes en Oviedo. / HUGO ÁLVAREZ

De diciembre a enero se recogieron un 68% más de precipitaciones de lo previsto, hubo un 11% más de viento y 322 descargas eléctricas

Ramón Muñiz
RAMÓN MUÑIZGijón

Para Semana Santa «esperamos temperaturas menores de lo habitual y precipitaciones mayores de lo normal». Lo dijo ayer Ángel Jesús Gómez Peláez, sabiendo a lo que se exponía. Dar un pronóstico para las vacaciones es siempre un riesgo, por mucho que uno sea el delegado provincial de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). Por eso el especialista añadió pedagogía y cautela durante su rueda de prensa. «Es muy difícil predecir el tiempo más allá de dos o tres días», anotó. Los meteorólogos trazan ecuaciones para predecir la dinámica de la atmósfera, pero sin conocer con exactitud cómo es ella en su totalidad. Existen bases, estaciones y medidores, pero también zonas de sombra donde no hay termómetros, anemómetros ni otro instrumental tomando registros. Esa falta de datos no es significativa para pronósticos inmediatos, pero los errores crecen cuando se amplía el horizonte temporal.

«El Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio, del que forma la Aemet y otros organismos, tiene los medios computacionales más potentes, y lo que hace es ejecutar cincuenta veces los modelos a diez días», desgranó Gómez Peláez. Es decir, los especialistas disponen para la Semana Santa de medio centenar de pronósticos probables para la región. En lo tocante a la nubosidad, los resultados son muy dispares. Si se producen determinados vientos, el cielo podría acabar despejado o cubierto. Solo la cercanía a las fechas señaladas permitirá dar un parte infalible.

«Falta mucho tiempo, estamos a una semana de distancia», señaló el delegado provincial, quien destacó que el cálculo de lluvias y frío es el que puede aventurar «con lo que sabemos ahora». Si difícil es atinar a siete días vista, peor resulta la fiabilidad del pronóstico estacional. Con todo, los modelos apuntan a una primavera «sin diferencias significativas en temperatura y precipitaciones respecto a lo normal», señaló. Lo normal, para la Aemet, es lo que marcan los promedios de tres décadas de estadística. En el caso asturiano, lo habitual es que en la zona central marzo termine con 10,4 días de precipitaciones, abril lo haga con dos más y en abril también sea necesario el paraguas uno de cada tres días.

El escaso cielo azul

En Oviedo lo corriente es que abril y mayo sean los meses con menos días completamente despejados, con apenas tres jornadas entre los dos meses. Lo mismo ocurre en la otra base con datos históricos similares, la del aeropuerto, con 4,4 días completamente despejados repartidos entre abril y mayo. Con todo, la previsión por estaciones hay que leerla con cautela. La última, la hecha para invierno, estimaba que por la estación pasaría por Asturias con las lluvias habituales y termómetros por encima de lo usual. La realidad fue otra bien distinta.

De diciembre a febrero (lo que se considera el invierno meteorológico) las temperaturas fueron 0,3 grados más bajas de lo acostumbrado y se recogió un 68% más de agua de lo esperado. Resultó un invierno «extremadamente húmedo, el tercero más lluvioso desde 1981», reconoció el delegado provincial. El invierno que queda atrás dejó también 322 descargar eléctricas, un 11% más de viento, en Oviedo se registraron un 10% menos de horas de sol.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos