«El primer reflejo que debemos tener los policías en un atentado es velar por nuestra seguridad»

Luis Alberto Mamés, Didier Ergo, Tanguy Du Bus de Warnaffe, Pierre Mols, Víctor Tejeda y Carlos Paniceres, en las instalaciones del Instituto de las Emergencias, en Oviedo. / PABLO LORENZANA
Luis Alberto Mamés, Didier Ergo, Tanguy Du Bus de Warnaffe, Pierre Mols, Víctor Tejeda y Carlos Paniceres, en las instalaciones del Instituto de las Emergencias, en Oviedo. / PABLO LORENZANA

Agentes, bomberos y sanitarios belgas explican cómo fue el operativo desplegado tras los ataques terroristas de Bruselas de 2016

P. LAMADRID OVIEDO.

«Todos teníamos miedo de que hubiera otro atentado. Por ello, debíamos dosificar los efectivos». Tanguy Du Bus de Warnaffe, jefe del Servicio de Bomberos de Bruselas, apuntó que uno de los factores de éxito en dispositivo desplegado tras los atentados de Bruselas ocurridos el 22 de marzo de 2016 fue la organización previa de los intervinientes. «La preparación garantiza la eficacia», indicó el teniente coronel belga en el marco de un encuentro informativo y formativo sobre seguridad, rescate y atención sanitaria organizado ayer por la Fundación del Transporte Sanitario de Asturias en las instalaciones del Instituto de las Emergencias (Ieducae), situadas en el polígono del Espíritu Santo, en Oviedo.

Ese fatídico día se produjeron tres detonaciones. Las dos primeras, minutos antes de las ocho de la mañana, tuvieron lugar en el aeropuerto Zaventem. La tercera se registró, alrededor de las nueve, en la estación de metro de Maelbeek, que se localiza cerca del edificio de la Comisión Europea. 32 personas fallecieron y más de 300 resultaron heridas como consecuencia de los atentados, reivindicados por el Estado Islámico. En la jornada también intervino Didier Ergo, comisario de la Policía Federal belga, quien explicó cómo se movilizaron las fuerzas de seguridad para socorrer a las víctimas y proteger al resto de la ciudadanía. «El primer reflejo que debemos tener los policías en un atentado, de cualquier tipo, es velar por nuestra propia seguridad», remarcó. Porque «es inútil lanzarse de cabeza al lugar del ataque», ya que es muy probable que haya un segundo terrorista esperando para actuar.

Asistencia psicológica

No obstante, los primeros agentes accedieron a la estación de metro -donde se registró el mayor número de víctimas- solo dos minutos después de producirse la explosión. El escenario que se encontraron fue dantesco. De hecho, «casi todos los que entrenaron en primer lugar necesitaron asistencia psicológica», señaló. En este sentido, Ergo subrayó la importancia de que los agentes «sean capaces de decir a sus jefes que no se sienten bien» y que requieren de terapia para recobrar la normalidad. Tanto el comisario de la Policía Federal como el jefe del Servicio de Bomberos de Bruselas destacaron el efecto positivo que tuvo la colaboración permanente entre los servicios para los que trabajan. Ergo explicó que ambos cuerpos se dividen en dos en caso de catástrofe para poder proteger a los profesionales sanitarios «y así el riesgo de perder vidas desciende».

Esta colaboración fue un factor que jugó a su favor, pero también tuvieron numerosos elementos en su contra ese 22 de marzo. Como el hecho de que hubiera dos focos (el aeropuerto y el metro) y que, en un momento dado, el sistema de telefonía móvil falló. Pero de esta barbarie también obtuvieron un aprendizaje y mejoraron la respuesta en caso de emergencia. «Hemos creado una célula de bomberos para la extracción de víctimas en zonas en las que puede haber tiradores», explicó Ergo.

Con esta unidad especializada tratan de evitar una situación como la que se produjo en la sala Bataclan durante los atentados de París de noviembre de 2015. Los equipos de rescate solo pudieron entrar en el recinto cuando estuvo despejado «y tardaron mucho, demasiado», apostilló el comisario belga. De modo que algunas personas fallecieron en este intervalo. Son los denominados «muertos indebidos».

«Tuvimos suerte»

En cualquier caso, Ergo quiso lanzar un mensaje positivo tras hablar de estos trágicos sucesos: «Tuvimos suerte de que fue en pleno día y los terroristas no eran muy inteligentes porque, si llegan a esperar cinco segundos más, la bomba habría estallado cuando el metro estaba en el túnel y habría multiplicado el número de víctimas por dos o por tres».

En el encuentro también intervino el jefe de Urgencias del Hospital Universitario Saint Pierre de Bruselas, Pierre Mols, para explicar la organización de la asistencia médica en los atentados. Además, el enfermero Victor Tejeda, del mismos centro hospitalario, dirigió una acción formativa en la que analizó las últimas tendencias internacionales en atención sanitaria en las catástrofes.

Fotos

Vídeos