El Principado inspeccionó 491 viviendas turísticas este año para combatir el fraude contra los alojamientos turísticos

El sector demanda mayor control ante la existencia de «un 50% de oferta sin legalizar» un año después de la entrada en vigor del decreto regulador

GLORIA POMARADA OVIEDO.

Desde que hace un año entrase en vigor el decreto que regula el alquiler de viviendas turísticas, en el Principado se han registrado un total de 640 nuevas altas, 328 de ellas en la categoría de uso turístico (VUT) -alojamientos en bloques de pisos que se alquilan íntegros o por habitaciones- y 312 vacacionales -las viviendas se alquilan íntegras y no pueden ser pisos-. Las inscripciones realizadas desde el pasado septiembre se suman así a las 470 viviendas vacacionales ya reguladas por el anterior decreto, que contemplaba tan solo este último tipo de alquileres. De este modo, son 1.110 las viviendas inscritas actualmente en el registro de la Dirección General de Turismo. A pesar de contar con un marco normativo que prohíbe sobre el papel la oferta de los denominados 'pisos pirata', la preocupación del sector no ha disminuido. Tres de cada cuatro viviendas de uso turístico siguen sin registrarse, tal y como adelantó EL COMERCIO, y el sector estima que en algunos de los concejos más turísticos, como Llanes, «15.000 plazas, un 50% de la oferta, están sin legalizar». «A los políticos les cuesta decir a la sociedad cuáles son las consecuencias de hacer las cosas mal», apuntaba ayer José Luis Álvarez Almeida, coordinador de la mesa de Turismo de la Federación Asturiana de Empresarios (Fade), en relación a las sanciones a las que se enfrentan los propietarios de las viviendas sin licencia, que van desde las multas al cierre del negocio. Tanto la imposición de penalizaciones como una mayor labor de control e inspección por parte del Principado han sido dos de los caballos de batalla del sector en el último año.

Las inspecciones del Principado comenzaron tres meses después de la entrada en vigor del decreto, en enero de 2017, y desde entonces se ha realizado una revisión física de 491 viviendas con el fin de gestionar nuevas altas o requerir las inscripciones. La vigilancia pasa también por siete de las principales plataformas digitales en las que se publicitan las viviendas, en las que se han examinado 700 anuncios. No obstante, los datos del Principado no precisan los resultados de estas inspecciones. «La mayoría de los portales están colaborando, subsanando muchos de los errores detectados por nuestros técnicos y retirando, cuando procede, las fichas de los alojamientos no inscritos en el registro», señalan desde Turismo.

El objetivo de las comprobaciones digitales, añaden, pasa por «divulgar el contenido de la nueva norma, dándole a los propietarios la oportunidad de adaptar su negocio a las exigencias del decreto», así como a «retirar del mercado, en la medida de lo posible, la publicidad de establecimientos ilegales».

La pervivencia de estos alojamientos sin licencia explica, según apuntan los profesionales del sector turístico, que a pesar de «la sensación que daban las calles, con las ciudades a rebosar» no haya sido «un año tan bueno». Si bien a nivel regional no existen estadísticas de los visitantes alojados en 'pisos pirata', Almeida apuntaba en clave nacional que el pasado año un 28% de los turistas extranjeros no tenían reservadas plazas legales.

«Se pueden alquilar viviendas sin ningún problema, pero deben cumplir una serie de hitos, es lo mismo que pasa con los autocaravanistas», dijo Almeida. Entre los requisitos que deben cumplir las viviendas figuran un seguro de responsabilidad civil con una cuantía mínima de cobertura de 150.000 euros, ceñirse al número máximo de ocupantes y el cumplimiento de la normativa municipal. «Tienes que saber qué personas están dentro, a lo mejor así no se lo alquilas a chavales», apuntaba sobre un fenómeno, el de los 'pisos pirata', que relaciona con las actitudes hostiles contra turistas vividas este verano en distintos puntos de España, entre ellos Oviedo, donde aparecieron pintadas bajo el lema 'Tourist, go home' ('Turista, vete a casa') . «La turismofobia nace de no tener control de la gente que entra y de no saber quién está hospedado en la planta de arriba», defendía el coordinador de turismo de la patronal.

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