El Principado rechaza reclamar al joven que se perdió en Somiedo el pago del rescate

El senderista fue trasladado en camilla hasta un prau, donde le esperaba el helicóptero medicalizado. /SEPA
El senderista fue trasladado en camilla hasta un prau, donde le esperaba el helicóptero medicalizado. / SEPA

Considera que el senderista no incurrió en negligencia alguna, en cuyo caso podría haber sido obligado a abonar más de 4.000 euros

BELÉN G. HIDALGO SOMIEDO.

El Gobierno regional descarta exigir el pago del rescate al senderista que se perdió en Somiedo, el vallisoletano Sergio C. A., de 33 años, que se desorientó el lunes, tras haber iniciado una ruta con dos amigos en La Farrapona y cuya intención era acabar la caminata en los lagos de Saliencia. Tras veintiséis horas de una complicada búsqueda debido a la niebla, fue encontrado por unas vecinas de Valle de Lago que habían salido de paseo por la pista que comunica La Laguna con La Cueva. Fue socorrido por bomberos, personal del Grupo de Rescate e Intervención de Montaña y agentes de la Guardia Civil, quienes lo llevaron hasta un prau, donde lo esperaba un helicóptero medicalizado para trasladarlo al HUCA.

Por esta intervención de medios aéreos, el Principado podría haber reclamado 2.027,30 euros en el caso de considerar que incurrió en negligencia. Pero no la hubo. El Ejecutivo regional sostiene que no existió y, por tanto, no estaría obligado a pagar el dispositivo desplegado para su rescate. Alega que el Servicio de Emergencias actuó ante una situación de rescate en montaña.

El Boletín Oficial especifica los supuestos en los que estaría obligado a abonar el coste de la intervención. Debería haber desatendido los boletines o partes de avisos de alerta o de predicción de meteorología adversa de los servicios meteorológicos nacionales, Protección Civil u organismos análogos. Sería negligencia también si hubiese desarrollado alguna actividad para la que precisase un equipamiento adecuado y no dispusiese de él, o haberse adentrado en zonas señaladas como peligrosas o de acceso prohibido o restringido, sin autorización de la autoridad competente.

Un vecino dice haber visto al vallisoletano en un bar la noche en la que se le buscaba

De haberse iniciado algún expediente, tendría que hacer frente a 2.027,30 euros, pues fue asistido por medios técnicos y helicóptero medicalizado. A ello habría que añadir los honorarios del personal de intervención desplegado: el médico cobraría 16,50 euros la hora, el Jefe de Zona factura 17,30 euros por hora de servicio y un bombero rescatador supone 14,10 euros la hora. Además, estas tasas contemplan el precio de los medios desplazados. Los vehículos de mando, de transporte de personal y todoterreno de patrullaje suponen 36,10 euros la hora. En total, la factura podría ascender a más de 4.000 euros.

Mientras tanto, Sergio continúa ingresado en la Unidad de Cuidados Intensivos (UVI) del Hospital Universitario Central (HUCA). Hasta el momento se desconoce cómo llegó a perderse y acabar en ese lugar, y el origen de los delirios que han impresionado a algunos vecinos.

«Estaba delirando»

Ayer, un día después de ser rescatado, el suceso acaparaba la mayor parte de las conversaciones en el entorno de los lagos de Saliencia. Roberto Fernández indicaba que descubrió que Sergio C. A., al que encontraron con vida junto al arroyo, era el mismo hombre que había llamado su atención en el bar del pueblo. «Fui a ver el partido de la Supercopa. Me fijé en él por su ropa: iba en mangas de camisa y hacía bastante frío. Tenía la mirada perdida, como si estuviese desorientado. En ningún momento se mostró violento. No sé cuándo abandonó el bar ni qué dirección pudo haber tomado», relataba.

Tras ser rescatado, Roberto se percató que el senderista y el hombre del bar eran la misma persona. «Se lo comenté a la Guardia Civil. Les dije que llevaba un tatuaje en el brazo. Al parecer, lo confirmaron», explicaba este vecino.

Benjamín Cobrana insiste en subrayar la suerte que tuvo el senderista. «No suele ser un lugar por el que camine mucha gente», afirmaba este vecino. Cuenta que se precipitó por un zarzal de una altura considerable y fue a parar junto al río. Benjamín fue uno de los vecinos que acudió en su auxilio tras la alerta lanzada por la vecina que escuchó los gritos de socorro. «Nos dijo cómo se llamaba y de dónde era. Estaba delirando. Decía que le habían apuñalado, que le perseguían...».

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