El Principado reduce a la mitad los contratos adjudicados mediante concursos sin publicidad

Interior del HUCA, uno de los centros que más recurre al negociado sin publicidad. /MARIO ROJAS
Interior del HUCA, uno de los centros que más recurre al negociado sin publicidad. / MARIO ROJAS

En los dos últimos años encargó 183 trabajos por casi 60 millones bajo una fórmula que facilitó el 'caso Renedo' y que el Congreso valora prohibir

RAMÓN MUÑIZ GIJÓN.

El Principado adjudicó el pasado año 61 contratos bajo el sistema de negociado sin publicidad, uno de los formatos cuyo abuso facilitó en Asturias el escándalo del 'caso Renedo', y que se repite en las tramas de corrupción de distintas comunidades. Tal es así que la UE viene solicitando a España que reduzca o suprima su utilización, algo para lo que las Cortes Generales tramitan una nueva Ley de Contratos del Sector Público que impedirá los encargos sin publicidad.

La modalidad, incorporada a la normativa en 1995 y todavía legal, permite al gestor de turno no divulgar la necesidad que tiene de realizar determinada tarea. En su lugar, solo ha de invitar a un mínimo de tres sociedades, de su libre elección, plantearles el encargo, y ver cuál es capaz de asumirla por un precio más bajo. En un artículo, el resultado a ojos del gestor público lo define del siguiente modo Manuel Ruiz, subdirector del Observatorio de Contratación Pública: «¿Acaso no era una bicoca contar con la posibilidad de invitar a las empresas que nos diese la gana, y adjudicar el contrato de una manera rápida a la que considerábamos apropiada según nuestro leal saber y entender, y todo ello sin anuncios de publicidad y mesas de contratación? ¿Cuánto tardábamos, un mes, dos, tres? Mucho menos que un procedimiento abierto en cualquier caso».

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En el mayor caso de corrupción que ha logrado sentencia, quedó probado que el empresario Víctor Manuel Muñiz, en acuerdo con la directora general María Jesús Otero, adulteraba esa puja ya de por sí limitada. El truco consistía en invitar a ese mínimo de tres mercantiles que marca la ley, pero de modo que detrás de ellas estuviera siempre Muñiz o gente de su círculo. La competencia no existía más que como simulación, y si el contrato se licitaba a un precio inicial de, por ejemplo, 180.000 euros, se acababa firmando por un importe muy similar. Es decir, la administración ahorraba tiempo en la tramitación pero sin arrancar ventajas económicas.

¿Cuál es la realidad hoy del negociado sin publicidad? La web de transparencia del Principado de Asturias la detalla. En 2016 fueron 61 los trabajos encargados bajo esta fórmula. Si se excluyen los contratos menores, esto es, los que sí se pueden adjudicar de forma directa pero que tienen importes reducidos, resulta que el 14% de los 'mayores' se vienen decidiendo en concursos sin publicidad.

La evolución es positiva si se compara con el ejercicio precedente. En 2015 las consejerías y organismos dependientes firmaron 122 encargos decididos tras negociados sin publicidad, lo que equivalía al 28% de los contratos mayores. Sumados, en los dos últimos ejercicios cerrados se registraron así 183 casos.

El dictamen de la comisión de investigación del 'caso Renedo', como los informes que sobre contratación realiza la Sindicatura de Cuentas, acostumbran a recomendar a los gestores que planifiquen mejor sus tareas para disponer de tiempo suficiente como para hacer concursos públicos, abiertos a todos, el formato más difícil de amparar la corrupción. Si por agilidad se opta por el negociado sin publicidad, se requería asegurar que la negociación como tal existía.

El análisis de 2015 evidencia que al menos ahí esas negociaciones fueron más bien cosméticas. Los trabajos tenían un presupuesto de licitación de 36,9 millones y, tras la supuesta puja con los aspirantes preseleccionados, se firmaron por 36. Negociar solo sirvió para ahorrar un 2,4%.

Las estadísticas de 2016 dibujan otro panorama. Si el curso anterior eran 24 las gerencias de área, consejerías o entidades públicas que recurrían a esta fórmula, ahora solo se atrevieron una quincena de centros gestores. Los 61 encargos que ofertaron salieron a 28,6 millones, y tras esa concurrencia limitada, se consiguieron rebajas de precio del 16,4%.

Coto sanitario

Si se suman al curso anterior, la modalidad decidió aún el destino de unos 60 millones de dinero público. Pero, ¿en qué ámbito sigue sobreviviendo una fórmula cuestionada y que parece tener los días contados? La respuesta remite al sector sanitario. El 95% de los fondos comprometidos en 2016 mediante negociados sin publicidad salían del Servicio de Salud del Principado, con especial protagonismo de la gerencia de Área IV, esto es, la relativa al HUCA. En ella los negociados sin publicidad son el rey, con 28 contratos, mientras el procedimiento abierto se ha convertido en la rareza, con 26 casos.

Tres farmacéuticas concentran casi el 90% del gasto que el HUCA hace con este sistema. Son Roche, Pfize y Medtronici Ibéric, sociedades con un rasgo en común. Tienen la patente en exclusiva de determinados fármacos, por lo que, para conseguir el suministro, los lotes se suelen contratar apelando a un negociado sin publicidad sin otros competidores. Es un mecanismo excepcional, pero permitido.

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