El Principado renuncia a la planta incineradora, impulsará el reciclaje y hará combustible con la basura

Vista aérea de las instalaciones de Cogersa ubicadas en terrenos de los concejos de Gijón, Corvera y Llanera. El vertedero no incluirá, como estaba previsto, un horno incinerador, sino que será ampliado.
Vista aérea de las instalaciones de Cogersa ubicadas en terrenos de los concejos de Gijón, Corvera y Llanera. El vertedero no incluirá, como estaba previsto, un horno incinerador, sino que será ampliado. / E. C.

El Plan Estratégico de Residuos, dotado con 118 millones, prevé generar combustible a partir de los desechos y potenciar hasta un 50% el reciclaje

CHELO TUYA GIJÓN.

La incineradora no arderá en Asturias. El Principado anunció ayer la «renuncia explícita» a la opción que defendió durante siete años como mejor alternativa al colapso del vertedero asturiano, el que Cogersa gestiona en Serín y cuya vida tal como se conoce concluirá en 2020. Pese a que el Tribunal de Justicia de Asturias (TSJA) abrió la puerta con su última sentencia, de julio, a que el PSOE ejecutara su proyecto del horno, el rechazo frontal de sus otrora socios de gobierno, IU, así como del resto de fuerzas políticas, colectivos ecologistas y vecinales, ha llevado a que el Gobierno regional opte «por una solución que encaje en las posibilidades de acuerdo con la diversidad política que hay en Asturias».

Así lo aseguró ayer el consejero de Infraestructuras, Ordenación del Territorio y Medio Ambiente. Fernando Lastra aseveró que se trata de «una decisión política, analizada, valorada, sopesada y contrastada con las opiniones de las fuerzas políticas de la comunidad» y que tiene como objetivo «que sea el proyecto de la sociedad asturiana en su conjunto. Dejando atrás el desacuerdo y la confrontación».

En busca de ese objetivo, presentó el nuevo Plan Estratégico de Residuos del Principado de Asturias 2016-2024 (PERPA), que desde hoy y durante 45 días estará a información pública «para que se presenten las alegaciones que se consideren». El plazo que maneja Lastra es que «sea aprobado por el Consejo de Gobierno antes de final de año».

Una luz verde con la que llegarán 118 millones de inversión en los próximos siete años, de los cuales la mayoría irán a parar a una nueva planta de tratamiento, que debe estar levantada antes de tres años. La inyección económica también llegará a un plan de producción de combustible a partir de residuos sólidos tratados «que no existe en España» y a la potenciación del reciclaje. «Para llegar al 50% antes de 2020».

Más noticias

Esas son, según Lastra, las claves de un PERPA con el que Asturias vuelve a la casilla de salida en tratamiento de residuos. Si la opción de la incineradora se defendía como única ante la imposibilidad de que el vertedero aumentara de tamaño, tal y como siempre reiteró la antecesora de Lastra, la dimitida consejera Belén Fernández, ahora lo imposible es posible. «Va a recrecer. Es la consecuencia de tener que descartar unas opciones y asumir otras. Descartada la incineración, esto es lo que hay», zanjó el consejero.

Ese crecimiento elevará a 18,1 millones de metros cúbicos la capacidad destinada al acúmulo de basuras que Cogersa tiene en terrenos de Gijón, Corvera y Llanera. Si en 1983 nació con 10,5 millones de metros cúbicos, sufrió dos ampliaciones, en 2005 y en 2010, de 2,1 y 3,5 millones de metros cúbicos, respectivamente, a la que ahora se suman otros dos.

Pionera en España

La nueva planta se levantará sobre una área ya sellada, de 40 metros de profundidad, que ocupa 16 hectáreas y tiene capacidad para 2,1 millones de metros cúbicos. «Tiene que estar levantada antes de 2020», explicó Lastra, aunque no pudo precisar más calendario: «Aún se tiene que aprobar el plan, luego redactar el proyecto y sacar a licitación». El documento deja claro que no fue la primera opción. También barajó el Principado levantar la planta en la zona de La Oscura o, incluso, a 600 metros al sur de Campañones, cuyos 90 habitantes han sido siempre muy críticos contra el vertedero.

En esa nueva planta, construida sobre el área sellada, se llevará a cabo un proceso «del que no hay precedentes en España. No existe esa tecnología en este país. Es un impulso para la investigación y la inversión tecnológica», adelantó Lastra que recordó que, en el mundo, hay iniciativas similares «en Canadá, Japón y Alemania».

El proceso consiste en la conversión de los residuos no reciclados, los que llegan en la denominada 'bolsa negra', porque no han sido separados en origen, en un Combustible Sólido Recuperado (CSR). Fernando Lastra aclaró que ese combustible «tiene como opción preferente la valoración química», es decir, su conversión en alcohol o en una alternativa al diesel. Pero, como de momento «no existe esa tecnología en España», se optará por «la valoración energética». Es decir, quemar ese subproducto «en cementeras», precisa el documento hecho público ayer. «Pero no solo en cementeras, estamos buscando la solución industrial más adecuada», aclaró el consejero.

Nuevo combustible

¿Qué es el CSR?

El Combustible Sólido Recuperado nace del tratamiento de los residuos no peligrosos que llegan sin reciclar al vertedero. La génesis es la denominada fracción de resto o ‘bolsa negra’, es decir, todo lo que se tira al contenedor general sin separar. Se generarían 70.000 toneladas de CSR al año.

¿Cómo se fabrica?

Llegada la ‘bolsa negra’ al vertedero, pasan por un proceso de selección, para reciclar lo que sea posible. Los residuos restantes se someten herméticamente a 140 grados y a una presión de 3 bares durante 20 ó 25 minutos. El resultado final es un producto con fines energéticos.

¿Dónde se almacena?

Mientras se busca socio privado que se lleve el CSR para su posterior conversión en combustible, el Principado plantea el almacenamiento de las piezas de Combustible Sólido Recuperado en balas de un metro apilables. Marca un máximo de dos años de almacenaje para el nuevo producto.

¿Quién lo utilizará?

La valoración química del CSR (convertirlo en alcohol o alternativa al diesel) es una técnica nueva en España. Se hace en Canadá, Japón y Alemania. Mientras encuentra socio, el Principado apuesta por la valoración energética: quemarlo en cementeras.

Los cálculos hablan de 70.000 toneladas al año de un combustible para cuya creación el Principado «busca socio. Hemos tenido ya algunas conversaciones, con empresas tanto de Asturias como de fuera. Es posible que en breve podamos dar todos los datos».

388.188 sin reciclar

La tercera pata del plan, tras la nueva planta y el proceso de creación de combustible, es «la incentivación del reciclaje», destacó el consejero. Una tarea que sí tiene un calendario oficial. «Tenemos que llegar al 50% del reciclaje en 2020», ya que así lo marca la normativa de la Unión Europea que dio pie al PERPA inicial.

Una tarea que tiene aún mucho recorrido. De acuerdo a los datos que incluye el documento oficial, en 2015 la 'bolsa negra' pesó 388.188 toneladas. Es basura que llega sin reciclar y que equivale a un ratio de un kilo por habitante y día. El objetivo es que, en tres años, esa bolsa solo pese 216.063 toneladas, aunque el propio Principado reconoce, en el estudio que acompaña al PERPA, que entre sus debilidades, el tratamiento actual de los residuos en Asturias tiene «el desconocimiento de la cantidad exacta producida por los sectores pesquero, agrícola, ganadero, sanitario, industrial...», así como la falta de «herramientas de nuevas tecnologías en las administraciones para llevar a cabo un control exhaustivo de la producción, gestión y movimiento de residuos».

Por ese motivo, Lastra resaltó la importancia «del plan de promoción del reciclado», que incluirá un estudio para optimizar la localización de los contenedores y conseguir una mayor tasa de recogida separada, así como adaptar la red de contenedores a las necesidades reales. Que la falta de contenedor no sea excusa para no reciclar.

Fotos

Vídeos