«Estamos pidiendo a pediatras, anestesistas y médicos de familia que retrasen su jubilación»

Francisco del Busto, en el edificio de Calatrava, donde está la sede de la Consejería de Sanidad. / ÁLEX PIÑA
Francisco del Busto, en el edificio de Calatrava, donde está la sede de la Consejería de Sanidad. / ÁLEX PIÑA

«La prórroga presupuestaria nos obliga a priorizar; habrá cosas que no podremos hacer este año», Francisco del Busto Médico y consejero de Sanidad del Principado

LAURA FONSECA OVIEDO.

Francisco del Busto, consejero de Sanidad del Principado, afronta la recta final de su mandato en el Gobierno regional con buen sabor de boca tras un 2017 políticamente dificil, pero también se prepara para colgar definitivamente la bata. El próximo 10 de octubre cumplirá 65 años y revela a EL COMERCIO que una vez finalizada la legislatura, se jubilará. Del Busto ya no retornará a su puesto de coordinador de Urgencias en el HUCA, de donde procede y tiene su plaza en el sistema sanitario. Ovetense, aunque con raíces en Pillarno (Castrillón), Santianes (Pravia) y últimamente en Pola de Siero, este médico experto en gestión, en urgencias y en virus quiere marcharse dejando aprobada la ansiada nueva Ley de Salud y el decreto de tiempos máximos de espera.

-¿Qué tal la cuesta de enero?

-Pues vamos subiéndola poco a poco. De momento, bien.

-¿La pasó con gripe o sin gripe?

-La pasé con catarro, pero nada que un antitérmico y un poco de leche caliente y miel no solucione.

-¿En su caso, siendo médico, cómo hace, se diagnostica usted mismo?

-(Risas). Tengo la suerte de que mi mujer es médica de familia y suelo consultar con ella, sobre todo porque a mí mismo me diagnostico muy mal.

-¿Qué pasó este año con la gripe, fue más intensa y la vacuna menos efectiva?

-Pasaron muchas cosas, pero pocas que no tuviésemos contempladas. Efectivamente, parece que la vacuna fue menos efectiva. Las vacunas se programan con virus de otros años y como éstos mutan, van cambiando. Eso, que podría haber sido malo no lo fue tanto, porque al ser un virus B el que predominó, afectó a menos personas que si hubiera sido un virus A.

-Pero hubo 16 muertos, ¿eso no es mucho?

-Es una cifra menor que la del año pasado, al igual que fue menor el número de ingresos en UCI y de hospitalizaciones.

-Pero, sin embargo, los hospitales y los centros de salud, se volvieron a llenar.

-Como todos los años. Con la epidemia de gripe la demanda aumenta. El HUCA tuvo entre 70 y 80 pacientes más en los momentos de pico gripal, pero el triaje hizo que los casos graves fueran atendidos rápido. Evidentemente, los tiempos de espera para el resto de enfermos aumentan cuando crece la demanda, pero son casos no urgentes.

-Los sindicatos hablan de falta de planificación. Dicen que la consejería sabía cuándo iba a llegar la epidemia y, que, sin embargo, no reforzó plantillas y dio descansos en los festivos navideños.

-Es normal que los sindicatos lo digan, lo hacen cada invierno, pero también hay que contemplar las declaraciones de los propios profesionales de los servicios sanitarios, como fue el caso del jefe de Urgencias del HUCA o de algún médico de Cabueñes y del Valle del Nalón, que no encontraron diferencias significativas con respecto a otros años.

-¿No se podría haber planificado mejor?

-Se planificó y se programó. De hecho se redujeron los ingresos, se aumentaron las altas hospitalarias, se disminuyeron las operaciones quirúrgicas cuando fue preciso y se reforzó plantilla en hospitales y centros de salud. En Asturias llegamos a tener una tasa de incidencia de 800 casos por cien mil frente a comunidades vecinas, también con saturación, que tenían 300 por cien mil. Ningún paciente con signos de gravedad ha sido demorado ni un segundo más por la gripe, y nadie se ha quedado sin una cama en intensivos o donde lo ha necesitado.

-Vayamos a las listas de espera. La comisión de investigación parlamentaria concluyó en julio pasado que había irregularidades y falta de transparencia en la gestión de las demoras sanitarias. ¿Qué tiene que decir a eso?

-El documento que emitió la comisión es muy interesante y aporta propuestas, algunas de las cuales hemos recogido. No obstante, la idea inicial con la que se gestó y comenzó a trabajar la comisión, que fue la de las irregularidades, no se pudo constatar. No se demostró que hubiera irregularidades por parte de los profesionales, la administración o los gestores sanitarios.

-Pero sí concluyó que había falta de transparencia.

-Concluyó que hubo falta de publicitación de las listas de espera en un periodo comprendido entre 2014 y 2015, que fue una etapa en la que yo no era aún consejero de Sanidad. En los últimos meses hemos ido introduciendo más datos sobre demoras y hemos recogido algunas de las peticiones de la comisión.

-¿Qué cambios han introducido?

-Vamos a intentar introducir todas las propuestas. Solo nos queda incorporar la demora media en consultas y en pruebas diagnósticas.

-¿Y las van a recoger?

-Sí, el compromiso es hacerlo a lo largo del primer trimestre de 2018. Los informáticos están trabajando en todo esto que, por cierto, es bastante complejo.

-¿Contemplan el hecho de dejar registradas las peticiones de derivación a otros centros; esas llamadas que hace el Sespa para proponer al paciente que se opere en otro hospital que no es el suyo?

-En este momento queda registrado en su historia clínica. Cuando un paciente dice que no, esa negativa se apunta en su historial, de ahí que la administración sepa mes a mes cuántos pacientes han rechazado centro alternativo. El dato está ahí, el problema es extraerlo de la historia clínica.

-¿Y la posibilidad de que el paciente sepa en todo momento cuál es el tiempo real que tiene por delante para una operación, una consulta o una prueba diagnóstica?

-En eso también estamos. El principal escollo es el manejo de los datos de los pacientes, que es un tema que estamos viendo con los servicios jurídicos. Confío en que a finales de la legislatura podamos tener resuelto el acceso directo del ciudadano a sus demoras.

-¿Cómo sería?

-La idea es que pueda acceder, a través de una app, a las citas programadas y desde ahí, suspender citas, consultar sus demoras, etcétera. Eso ya lo tenemos en Atención Primaria. Lo que queremos ahora es incorporar también la actividad hospitalaria y que el usuario pueda ver su historia clínica, consultar la demora para una operación o una prueba.

-En el balance de listas de espera de 2017 se observa que la evolución de las demoras mejoró, sobre todo en consultas, pero, sin embargo, sigue habiendo esperas de más de seis meses, donde mantiene a un centenar de casos.

-La lista de espera mejoró espectacularmente, sobre todo en consultas, que se redujeron en más de diez mil. Pero sí es verdad que nos queda un centenar de pacientes con demoras de más de seis meses, todos ellos en el HUCA. Se trata de enfermos complejos que no podemos derivar a otros hospitales y que se centralizan en dos servicios: cirugía general y traumatología. El resto de todo el sistema está cumpliendo con los objetivos de listas de espera.

-En resonancias sigue habiendo muchos enfermos pendientes.

-Sí, pero es porque la demanda ha crecido. Cada vez se piden más resonancias debido a que es un tipo de prueba menos invasiva y agresiva y que da una información tremenda.

-¿Cuándo estará listo el anunciado decreto de tiempos máximos, el que regulará por ley la demora máxima que deberá esperar un enfermo bien sea para operarse, para consultar con el especialista o para hacerse una colonoscopia?

-El decreto ya salió de la Consejería de Sanidad, fue remitido a Función Pública y a Presupuestos, y ahora está pendiente de secretarios. De ahí será enviado al Consejo Consultivo. Estimo que en dos o tres meses podrá estar aprobado.

-¿Qué tiempos máximos establecerá?

-180 días para la mayoría de los procesos quirúrgicos y 60 para consultas médicas. Las pruebas diagnósticas tendrán una horquilla de 30, 45 y 60 días.

-¿Por qué tardó tanto Asturias en contar con una norma de este tipo, que ya tienen la mayoría de las comunidades autónomas?

-Pues no le sabría decir muy bien por qué. Recuerdo que estando ya en el Sespa trabajé en este documento en 2003, pero luego quedó parado. En cuanto al decreto actual, es un compromiso que adquirí cuando llegué a esta consejería y que asumió también el Principado. No sé qué pudo haber pasado años atrás.

-Pasemos si le parece al tema de plantillas. En el año 2009 se impuso la jubilación obligatoria a los 65 años y ahora resulta que faltan médicos en algunas especialidades. ¿Hubo una mala previsión?

-No es un problema de previsión o no previsión. La decisión de la jubilación obligatoria a los 65 años se tomó en casi toda España, por lo tanto, no es algo exclusivo de Asturias. La norma lleva una premisa básica que indica que la edad de jubilación se puede prolongar bien porque el afectado no haya cumplido con los 35 años de aporte o por falta de profesionales. Es decir, que es algo que sí estaba contemplado.

-¿Están pidiendo a algunos médicos que no se jubilen a los 65?

-Sí, sobre todo en especialidades donde hay falta de profesionales porque no tenemos gente en la bolsa de demandantes de empleo. Hablamos por ejemplo de pediatría, anestesia, médicos de familia y también traumatólogos. Y lo haremos con cualquier otra especialidad en la que encontremos dificultades para cubrir sustituciones.

-¿Solo en esas circunstancias?

-Cuando haya efectivos en la bolsa de empleo no lo vemos necesario.

-El presidente de decanos de Medicina indicó días atrás que en España no había falta de médicos sino que estaban mal distribuidos. ¿Comparte esa visión?

-Discrepo. No me gusta ser polémico pero me suelo reunir con el resto de consejeros de Sanidad y con el ministerio y todos concluyen que hay carencia de profesionales en muchas especialidades. Asturias solicitó con carácter de urgencia en el último consejo interterritorial del Sistema de Salud que se forme un grupo de trabajo para analizar la falta de profesionales comunidad por comunidad, así como los MIR que terminan su formación.

-¿En qué especialidad hay más problemas?

-Sobre todo en pediatría y medicina familiar y comunitaria, pero también en anestesia, rayos, trauma y oftalmología.

-¿Y cómo se soluciona?

-Desde el Principado hemos pedido que las facultades de Medicina aumenten sus cupos, para lo cual el Ministerio de Sanidad debería ofertar más plazas MIR de formación. Lo urgente ahora mismo sería incrementar las plazas en pediatría y medicina familiar y también que la administración central acelere los procesos de convalidación de títulos de médicos extracomunitarios. Ahora mismo está en casi tres años.

-¿Ya tiene fecha para la macro oposición autorizada por Montoro?

-Una vez concluidas las oposiciones que convocó el Principado, la idea es poner en marcha la macro OPE de 2018 con la que se busca disminuir la interinidad al 8%. Afectará a todos los interinos y todos los eventuales que lleven más de dos años en una plaza estable y continuada.

-¿Cuántas plazas serían?

-Unas 2.500, a las que habría que sumar las de la tasa de reposición de 2018, que serían otras 500.

-¿La macro OPE se celebrará el mismo día en todas las comunidades para evitar así el 'efecto llamada'?

-Lo estamos negociando el conjunto de las comunidades. En algunas categorías, que son las que cuentan con más aspirantes, hemos llegado a un acuerdo, pero en otras todavía no. Lo prioritario sería hacerlo a la vez pero hay autonomías, sobre todo las que cuentan con idioma propio, que no tienen predisposición al acuerdo. Son Navarra, Galicia, País Vasco y Cataluña.

-¿Se convocará alguna de esas 3.000 plazas este año?

-Queremos empezar a convocar en el segundo semestre de este año.

-Este año volvemos a tener prórroga presupuestaria, ¿en qué afecta a la sanidad?

-Afecta en todo. La prórroga no es buena para nadie y el que más lo sufre es el ciudadano. Una prórroga presupuestaria lo complica todo.

-¿Afectará a algún proyecto en particular?

-Habrá cosas que se quedarán sin resolver, ya que dispondremos de 200 millones menos de los que preveíamos, que era entorno a los 1.600 millones. Además, el dinero que nos llegue, llegará más lento.

-¿Quedarán obras sin hacer?

-Tendremos que priorizar y seguramente habrá retrasos en proyectos que deberemos llevar al Parlamento para que los autoricen.

-¿La ampliación del Hospital de Cabueñes se verá afectada?

-No. Este año el proyecto de Cabueñes, que está en su fase inicial, se centra en licitaciones y el dinero para eso, que ronda el millón, está reservado. Pero habrá otros proyectos, como el del centro de salud de Corvera que sí se retrasará.

-¿Y la homologación del colectivo SAC (Servicio de Atención Continuada) seguirá adelante?

-La intención es acordar la equiparación en lo que nos queda de enero o principios de febrero. Ese era nuestro compromiso y lo mantengo.

-¿Proyectos y objetivos para 2018?

-Nuestro gran proyecto será la Ley de Salud, que queremos negociar con los partidos políticos y resto de asociaciones e instituciones ya en el mes de febrero. Otros aspectos importantes son las listas de espera, donde mantendremos la misma línea de trabajo; avanzar en la salud mental y concluir la elaboración de un documento marco de Atención Primaria.

-La nueva Ley de Salud no abordará la pretendida fusión de áreas sanitarias, ¿verdad?

-No lo abordaremos. Hay dos grandes partidos a los que queremos atraer a la negociación de la Ley de Salud, que son el PP e IU, y que no veían bien lo de la modificación del mapa sanitario, así que en aras de poder conseguir un mayor consenso, hemos aparcado ese punto. Aunque tiene su gracia que en otras comunidades, como Galicia, sí han cambiado el mapa sanitario y han pasado de catorce a siete áreas sanitarias sin mayor dificultad.

-Es que en Galicia no tienen a Mieres y Langreo.

-(Risas). Ya, pero tienen La Mariña, que les está dando mucha guerra.

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