«En los pueblos vives la fe desde la sencillez, hay más contacto humano»

El grupo de misioneros del Regnum Christi en Infiesto, de donde partieron hacia distintos pueblos de Piloña y Cabranes para colaborar con los párrocos. /  JUAN LLACA
El grupo de misioneros del Regnum Christi en Infiesto, de donde partieron hacia distintos pueblos de Piloña y Cabranes para colaborar con los párrocos. / JUAN LLACA

Trece familias misioneras ayudan en Semana Santa a los párrocos rurales con «sobrecarga» de trabajo

G. POMARADA INFIESTO.

Trece familias de Madrid pasan esta Semana Santa de una forma «diferente» en los concejos de Piloña y Cabranes. Son misioneros del Regnum Christi, un movimiento de la Iglesia católica vinculado a los Legionarios de Cristo que durante los cuatro días de mayor actividad en las parroquias distribuye a sus fieles por puntos de toda España. En el caso de Asturias, este 2018 alcanzan su decimotercer año prestando apoyo a los sacerdotes con «sobrecarga» de oficios por estar al frente de distintas parroquias de zonas rurales. Ayer, las 62 personas que forman parte de la iniciativa, entre ellas padres con hijos, sacerdotes, legionarios de Cristo y personas consagradas, comenzaban su labor en Infiesto. A primera hora, el coordinador Julio García daba las pautas para la jornada inicial en la capilla de la Obra Pía de la capital piloñesa y advertía de las numerosas eucaristías a las que se enfrentan hasta el Domingo de Pascua. «Lo que era el 'imperio' de don Recaredo -anterior párroco- ha pasado a ser el doble del 'imperio' de don Recaredo», bromeaba en alusión al número de parroquias que llevan los actuales sacerdotes, el padre Israel y el padre Juan Felipe. Con 17 pueblos a cubrir y a cuatro oficios por cada uno de ellos, las misas en las que prestarán apoyo estos días ascienden a las 68.

Su labor, cuentan, consiste en preparar las iglesias de núcleos como Torazo, Coya, Pintueles y Anayo, así como «hacer oración» y asistir a fieles y sacerdotes. Entre las motivaciones para pasar una Semana Santa consagrada a la fe en lugar de al turismo, estos misioneros coinciden en destacar «el contacto humano». «En los pueblos vives la fe desde la sencillez de la gente humilde, es diferente a Madrid o Sevilla con sus procesiones magníficas», apunta el matrimonio formado por Carlos Permudo y Gloria García. Para los niños, como Sara García, lo mejor de la experiencia es «estar hablando con la gente de los pueblos y hacer los oficios».

«Es un crecimiento de nuestra fe personal y de nuestros hijos», respalda su padre, Luis García. En el grupo se integran también sacerdotes, como el flamenco Benoit Devos, que en su primer día por tierras asturianas decía estar sintiendo las mismas emociones que cuando fue misionero en México, allá por 2002. «Hacía mucho que no estaba con tantas personas con fe», destaca.

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