«Fui al puente del Infierno porque nadie había mirado allí»

Fue Adolfo Fernández quien encontró el cadáver de Onésimo González. Se incorporó a la búsqueda hacia las ocho de la tarde, una vez terminada su jornada laboral como camionero, uniéndose a los voluntarios en las batidas. Se acercó al puente del Infierno, «me dijeron que no habían mirado porque era peligroso y que lo revisarían los profesionales. Estuve echando un vistazo y llegué a un punto donde no se pasaba. Volví a subir a la carretera y me fije desde el puente. Entre la escollera y los árboles vi algo que podía ser un prenda de ropa grande, un abrigo...», detalló. Decidió bajar, pese a lo complicado que resultaba el acceso por la cantidad de matorral. El cuerpo estaba allí, sumergido. Ahí fue cuando llamó al 112. «No se le veía el rostro porque tenía las prendas en la cabeza. Estaba enganchado por las piernas», contó.

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