Un puente para recorrer Asturias de oriente a occidente

El buen tiempo y la afluencia de turistas abarrotaron ayer el paseo del Muro. / ARNALDO GARCÍA
El buen tiempo y la afluencia de turistas abarrotaron ayer el paseo del Muro. / ARNALDO GARCÍA

Los turistas acumulan kilómetros para descubrir todos los rincones y disfrutar de la gastronomía

GLORIA POMARADA / TERRY BASTERRA / ROSALÍA AGUDÍN GIJÓN.

Cuatro días, buen tiempo y muchos kilómetros por delante de naturaleza, arte y gastronomía. Atraídos por esta combinación de elementos han llegado este puente los turistas a Asturias. El patrón de su ruta de viaje se repite: visitar el máximo número de enclaves, desde oriente a occidente, e incluso las comunidades limítrofes en un recorrido itinerante que les lleva a pernoctar en distintos puntos de la geografía asturiana. Con más de 1.500 kilómetros a sus espaldas en apenas tres días, los madrileños Jesús Garrido y Eva María Fernández son un ejemplo de esos turistas itinerantes que exprimen cada minuto en la región. Hospedados en Llanes, el circuito les ha llevado por Salas, los monumentos del Prerrománico en Oviedo, la ciudad de Gijón y puntos emblemáticos del oriente como «El Pindal, Colombres, Peña Tú, la Cuevona o Cangas de Onís», enumeran.

La retahíla de lugares visitados se repite entre los numerosos turistas que estos días se encuentran por territorio asturiano. «Nos quedamos hasta el lunes y nuestra intención es recorrer el oriente: Cangas de Onís, Covadonga, los Lagos y Llanes», cuentan Pilar Aboitiz y Saioa Ruiz, turistas de Bilbao que ayer pasaron el día en Gijón. «Ya habíamos venido más veces aquí y a Ribadesella. Cuando repetimos es buena señal», destacan. Para los vitorianos Borja Salazar y Marcela Castillo esta es su primera vez en Asturias. «Venimos tres días y queremos conocer un poco de todo».

Las hermanas valencianas Mari y Fina Velert y sus maridos, Antonio y Salvador, han pasado la mayor parte del puente en Asturias, pero también han recorrido Valladolid, Zamora y León. Lo que más les ha gustado, cuentan, «ha sido lo limpio que está Oviedo y la gastronomía». En el caso de Rafael Luque y Eugenia Gutiérrez, de Madrid, el circuito comenzó en Galicia y el viernes llegaban a Asturias. «Queríamos descansar, ver paisajes y a la vez arquitectura, todo con calma», explican. No obstante, dicen haberse encontrado con más turistas de los esperados. «En Avilés se nos dio fatal aparcar, no había donde dejar el coche». Paqui Jiménez y Clemente de los Ríos se adentraron en la región desde el camino inverso. Alojados en Santillana del Mar, aprovechan para descubrir el oriente asturiano. «Nos han parecido preciosos los Lagos, pero también Covadonga y Ribadesella. Ahora nos queda ver si somos capaces de encontrar la playa de Gulpiyuri», bromeaban ayer mientras paseaban por el centro histórico de Llanes. También con base en Cantabria, la familia madrileña de los Mateos González recalaba en Cangas de Onís para después continuar hacia Gijón debido a la apetencia culinaria de los hijos. «Los niños quieren comer cachopo, lo probaron una vez y se quedaron locos. Teníamos que venir a Asturias para comerlo», apunta su padre, Luis.

La gastronomía se repite como uno de los alicientes para decantarse por el territorio astur. «Está todo estupendo, en Cudillero probamos un pescado buenísimo. Buscamos más cosas que la fabada», cuentan Míchel Hernández y Edurne Aristondo. También Rafael Luque y Eugenia Gutiérrez se han animado a degustar propuestas más allá de «la típica fabada y cachopo». «Comimos un pote que ¡uff! Y la sidrina ni te cuento». «Nos encanta el paisaje, la comida, la gente y, por supuesto, la sidra», respaldan las vizcaínas Belén López y Garbiñe Zubizarreta, parte de un grupo de diez personas que pasaron la jornada en Llanes.

De murcianos a vascos

El popurrí de procedencias es otra de las peculiaridades que deja el puente de la Hispanidad. «Gallegos y madrileños son los habituales, pero también está viniendo mucha gente de Toledo por ser un puente largo y de Zaragoza, huyendo del Pilar», explica Verónica Suárez, de la oficina de información turística de Gijón. Los que se llevan la palma, no obstante, son los vascos. «Está aquí todo el País Vasco», bromea la informadora. En cuanto a los perfiles, dice estar observando desde «parejas de treintañeros sin hijos» a «familias y gente a partir de cincuenta años».

A la receta del éxito turístico contribuyen este puente los días de sol. «Decidimos venir en cuanto vimos que hacía buen tiempo», indican Ana María Delgado, Leo Gallo y sus hijos Diego y Sofía, de Burgos. Tampoco Luz Simón, José Sánchez y su hijo Daniel se esperaban «tanto calor». «Pensábamos que aquí hacía más fresco», señalan estos vallisoletanos.

Las jornadas veraniegas, no obstante, tienen las horas contadas. La Aemet prevé que la posible llegada al noroeste peninsular de la tormenta tropical Ophelia deje mañana en la comunidad «rachas de viento muy fuertes, que pueden alcanzar los 90 kilómetros por hora en la cordillera y Picos». Con el inicio de semana, las temperaturas también irán en descenso y se esperan lluvias y chubascos dispersos que se prolongarán hasta el miércoles.

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