«El puesto de Defensora Universitaria es muy gratificante. Te sientes útil»

Paz Andrés, en la Escuela de Minas de Oviedo, en cuya segunda planta está ubicada la oficina de la Defensora Universitaria. / A. PIÑA
Paz Andrés, en la Escuela de Minas de Oviedo, en cuya segunda planta está ubicada la oficina de la Defensora Universitaria. / A. PIÑA

Paz Andrés Sáenz de Santamaría: «En este año hemos recibido 213 casos. El 74% de ellos planteados por alumnos, sobre todo por cuestiones como la matrícula o las notas»

LAURA MAYORDOMO OVIEDO.

Una orquídea de flores amarillas adorna la mesa de la Defensora Universitaria. Fue un regalo de cuatro chicos que, gracias a su mediación, consiguieron cursar el máster al que aspiraban. «Muchas gracias por su esfuerzo y el de su oficina por nuestra causa», le escribieron en la tarjeta que acompañaba la planta. Es precisamente esa «dimensión humana» del cargo lo que más llena a Paz Andrés Sáenz de Santamaría (Oviedo, 1953), catedrática de Derecho Internacional Público que lleva a gala su «independencia de criterio, imparcialidad, cercanía y las relaciones constructivas de colaboración con la administración universitaria».

-El viernes cumple un año en el cargo. ¿Mucho trabajo?

-Sí, pero es muy satisfactorio. Este es un puesto donde directamente no puedes resolver las cosas pero escuchas, orientas, encauzas y ayudas a encontrar la solución. Esto pone de relieve que la figura de la defensoría es una referencia activa y que los miembros de la comunidad universitaria, cuando tienen un problema o quieren plantear una cuestión, piensan en acudir ella. Es muy gratificante, te sientes útil.

-¿Ha observado a la Universidad con ojo crítico?

-La conozco con sus virtudes y debilidades y en ese sentido no me he encontrado con ninguna sorpresa.

-Cuando llegó al cargo se propuso ganar en cercanía. ¿Objetivo logrado?

-Estoy razonablemente satisfecha. Dije que quería cercanía, transparencia, relaciones fluidas de colaboración con los órganos de la administración universitaria y creo que lo hemos conseguido.

-¿Hemos?

-Hablo en plural porque tengo una idea colectiva de lo que es la oficina. Aquí hay una defensora adjunta, Belén Cadavieco, una persona del PAS, nombrada a propuesta mía en julio. Y luego está Teresa, que lleva la secretaría. Lo que hacemos en la oficina es el resultado del trabajo de las tres y de la colaboración con los centros, departamentos y vicerrectorados y demás estructura de la Universidad, en la que siempre encuentro apoyo y colaboración.

-Es la primera vez que el cargo lo ocupa una mujer y que existe la figura de defensor adjunto, también mujer. ¿Eso se nota de alguna forma en el trabajo de la oficina?

-Creo que ayuda, hace que las relaciones sean más próximas con las personas que acuden a nosotras. En estos tiempos donde estamos reivindicando el papel de las mujeres a todos los niveles, me agrada decir que la oficina está formada por tres mujeres.

-A la figura de Defensora había que darle más visibilidad, dijo al acceder al cargo. ¿Qué ha hecho al respecto?

-Hemos desarrollado una web propia dentro de la de la Universidad, para hacerla cómoda y atractiva para animar a la gente a utilizarla. Porque principalmente se dirigen a nosotras por dos vías, el correo electrónico y la aplicación que la web les proporciona. Hemos incluido además una encuesta de satisfacción para que nos digan, de forma anónima, qué opinan de la atención que han recibido.

-¿Y qué les dicen?

-Las respuestas que recibimos son buenas. Y el día que no sean tan buenas, por supuesto reflexionaremos sobre cómo podemos mejorar, porque esta oficina está para ayudar a mejorar el funcionamiento de la Universidad.

Quejas y consultas, a la par

-¿Ha encontrado colaboración para desarrollar su trabajo?

-Sí, siempre que me he dirigido a cualquier ente de la Universidad la respuesta ha sido buena, pero eso no quiere decir que todos los casos se hayan podido resolver.

-¿Cuántos les han llegado en este año?

-Tomé posesión en marzo y desde ese mes a diciembre fueron 213. Solo entre enero y febrero de este año llevamos 31 más.

-¿Qué priman las quejas o las consultas?

-Algo más de quejas que de consultas, pero casi están igualadas. Los datos que transmití en noviembre al claustro eran 55% de quejas y 40% de consultas. Quizá ahora se hayan promediado un poco más.

-¿Y mediaciones?

-El porcentaje es muy bajo. Ha habido algún caso de mala relación o algún conflicto interno en un departamento o un grupo, pero han sido casos muy contados.

-¿Cuál es el volumen de resolución?

-Cerca de un 60% de las actuaciones se resolvieron de manera favorable, pero ese dato no es totalmente significativo porque en muchas ocasiones lo que se plantean son consultas y lo que se proporciona es información y eso no se puede valorar en términos de favorable o desfavorable. Estamos en una cifra similar a lo que ocurre en otras universidades.

-¿Sigue siendo el alumnado el autor del mayor número de quejas y consultas?

-Sí, representan el 74%. Luego está el PDI, con un 18% y el PAS con un 5% aproximadamente.

Solapamiento de plazos

-¿Y qué le plantean los alumnos?

-Fundamentalmente cuestiones de matrícula: anulaciones, ampliación, pago de tasas... También cuestiones en relación con la solicitud y tramitación de becas y con las calificaciones. Y ahora que tienen que hacer trabajos de fin de grado también recibimos consultas e incluso alguna queja respecto a situaciones concretas de elaboración del trabajo de fin de grado, las relaciones con el tutor o tutora, con los plazos de defensa de los trabajos...

-Esta cuestión dio lugar a una de las tres recomendaciones que la oficina ha dictado este año.

-Sí, observamos que en el calendario establecido se solapaban los plazos de la publicación de las notas, el cierre de actas de las últimas asignaturas del grado, y del depósito y defensa de los trabajos de fin de grado. Fue un tema que surgió planteado por los propios interesados pero también hablando con decanos y directores de centros.

-¿Se ha tenido en cuenta su recomendación?

-Me consta que algunos centros han cambiado ya los calendarios y procuran evitar que se produzcan los solapamientos.

-¿Por qué han elaborado una guía práctica sobre el uso de sistemas operativos?

-Surgió a raíz de que un profesor se dirigiera a esta oficina para decir que le preocupaba el acceso y protección de los datos personales cuando usamos los sistemas operativos que nos proporciona la Universidad, en particular para el correo electrónico. Planteé la cuestión al vicerrectorado de Recursos Materiales y Tecnológicos, hicimos un grupo de trabajo con el área de Informática y dos profesores expertos jurídicos en esta materia y el resultado son unas instrucciones para dar información a los usuarios sobre cómo desactivar todas esas conexiones que tú no sabes que existen cuando usas el correo o entras en internet, pero que permiten al sistema operativo tener datos tuyos, más de los que tú quisieras proporcionar.

-Le quedan cuatro años en el cargo. ¿Objetivos?

-Siguen siendo dos: el bienestar de los miembros de la comunidad universitaria y colaborar a mejorar el servicio público que ofrece la Universidad de Oviedo.

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