«Me quedo con haber conseguido una voz única dentro de la discapacidad»

Mario García, Medalla de Plata del Principado. / E. C.
Mario García, Medalla de Plata del Principado. / E. C.

Mario García, Presidente de honor de Cocemfe Asturias, Medalla de Plata del Principado: «Parece mentira que, en pleno siglo XXI, haya personas que no pueden salir de casa porque su edificio no está totalmente adaptado»

PALOMA LAMADRID GIJÓN.

Mario García (San Martín del Rey Aurelio, 1957) lleva toda la vida dedicado a hacer valer los derechos de las personas con discapacidad. Por esa labor, que incluye diecisiete años al frente de la Confederación Española de Personas con Discapacidad Física y Orgánica (Cocemfe), el Gobierno regional le ha concedido la Medalla de Plata.

-¿Qué supone para usted el reconocimiento que le hace el Principado con la concesión de la Medalla de Plata?

-Supone una satisfacción enorme y, de alguna manera, tiene un regusto especial este premio al ser reconocido en mi propia tierra. Los asturianos tenemos un concepto muy elevado de nuestra tierra y que te reconozcan aquí es una gran satisfacción.

-En 2016, abandonó la presidencia nacional de Cocemfe. ¿Qué balance hace de esos diecisiete años?

-También dejé la presidencia de la Unión de Discapacitados de Asturias (UMA), de la que fui socio fundador, después de 27 años. Y, por último, abandoné también la de Cocemfe Asturias, que ostenté durante 22 años. Llevo en el movimiento asociativo 42 años y el balance es muy positivo porque en todos estos años ha habido una evolución considerable, qué duda cabe. Es verdad que aún faltan muchas cosas por hacer, pero en todos estos años podemos hablar de integración en la propia sociedad a través del empleo. También de eliminación de barreras arquitectónicas, de la Ley de Autonomía Personal y de Dependencia... Podemos hablar de muchísimas cuestiones, serían innumerables. Toda gestión es mejorable pero, como resumen, diría que, después de todo este periplo, me siento enormemente satisfecho de la que llevamos a cabo.

-Además, es presidente honorario de Cocemfe Asturias. ¿Considera positivos los mandatos largos?

-Ahora mismo casi todas las entidades recogen ya en sus estatutos mandatos máximos de ocho años. Quizá en mi época este asunto no se abordaba porque tampoco había mucha gente que quisiera dedicarse a estos temas. En estos momentos, la organización que yo presidía a nivel nacional, un año antes de irme, propició unos nuevos estatutos y en ellos se recoge que los mandatos durarán un máximo de ocho años. Esto, ¿puede ser bueno? Puede serlo, pero no hay nada que nos diga qué es lo mejor. Esto va a depender del colectivo y las ganas que tenga cada uno de tirar por el carro.

-¿De qué se siente más satisfecho?

-Es muy difícil enumerar aquí todos los logros alcanzados en estos años. Creo que, por decir algo, el haber conseguido una voz única dentro de la discapacidad. Porque hay que tener en cuenta que hay discapacidad física y orgánica, que es la que corresponde a Cocemfe, pero también la hay intelectual, sensorial... Podemos hablar de más de 8.000 asociaciones de personas con discapacidad en general y que hayan alcanzado una voz única a través del Cermi (Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad); es un hito histórico. Lo presidí seis años, de 2002 a 2008. Fue un periodo en el que logramos trasladar a la clase política nuestra agenda de asuntos pendientes. En esa etapa, se aprobaron innumerables leyes y reales decretos, hubo un avance importantísimo.

-En esa época también se aprobó la Ley de Igualdad, No Discriminación y Accesibilidad Universal (Liondau). ¿Ha resultado efectiva esta norma?

-Cuando decía que faltaban muchas cosas por hacer, una de ellas es, sin duda, la accesibilidad. Desgraciadamente, no logramos erradicarla. En concreto, hay una ley que nos sigue preocupando muchísimo, que es la de la Propiedad Horizontal. Parece mentira que, en pleno siglo XXI, haya personas con dicapacidad que parece que están en arresto domiciliario sin haber hecho nada. No pueden salir de casa porque su edificio no está totalmente adaptado. Es algo que, a través de los distintos gobiernos se fue parcheando, se fueron adoptando medidas, pero no una total, que es lo que perseguimos. Por ejemplo, cuando hay que poner un ascensor, la ley obliga al pago de, como máximo, doce mensualidades de la cuota de comunidad y esto es insuficiente.

-¿Qué opina de la Ley de Autonomía Personal y Dependencia diez años después de entrar en vigor?

-Me tocó negociarla en primera persona y tengo que admitir que nos hubiese gustado que la gestión de esta ley fuese de una manera totalmente distinta. Entendíamos, y lo sigo entiendo, que si esta ley hubiese sido gestionada por la Seguridad Social habría muchísimo más equilibrio en todas las comunidades autónomas. Es una ley con diecisiete vertientes distintas. Una persona mayor o con discapacidad puede tener más ventajas o desventajas en función de la comunidad en la que resida.

-Es mejorable...

-Es francamente mejorable. Ahora está en vía parlamentaria una iniciativa legislativa popular que se propició a través del Cermi, ya que fuimos capaces de conseguir más de 700.000 firmas. Después de la incertidumbre política de estos últimos años, al final hemos logrado que se acepte a trámite. Nosotros hablamos del copago. Queremos colaborar en la riqueza de este país porque sabemos que es una ley con un coste muy elevado, pero con arreglo a los ingresos de cada persona. Lo que no puedes hacer es que alguien que cobra una pensión de 400 euros tenga que pagar el 80% para percibir los beneficios de esa ley.

Copago

-¿Cómo plantea el copago?

-Hablamos de unos tramos en los que nos parece que hay empezar a pagar una parte en el momento en que la persona ingrese más de dos veces y medio el Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples (IPREM). Pero no con unos ingresos mínimos tener que pagar absolutamente todo. Existe la creencia de que una persona con discapacidad en un centro, tipo al que tiene Cocemfe en Viesques, está atendida de todo. Pero, al igual que una persona sin discapacidad, además de las necesidades de supervivir, tiene otras: ir al cine, tomar un copa, comprar un libro... Espero que esta iniciativa legislativa popular salga adelante y se establezca un copago justo.

-¿El copago no supone una merma en la ayuda?

-Hay opiniones para todos los gustos. Unos dicen que no hay por qué copagar absolutamente nada y el sistema se tiene que hacer cargo de todo. Y otros pensamos - es una opinión personal- que si nosotros estamos pidiendo solidaridad a todo el mundo, también tenemos que ser solidarios en un momento determinado, siempre que las condiciones económicas te lo permitan. Al contrario, no sería ninguna merma, es una colaboración para que el sistema sea sostenible.

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