«Raúl tenía un problema de nervios que, en ocasiones, le hacía perder la compostura»

Raúl Montes. / E. C.
Raúl Montes. / E. C.

Mantenía una relación tormentosa con su padre y también había protagonizado conflictos con varios compañeros de trabajo

M. V. / P. L. LANTERO.

«Todos conocíamos que Raúl tenía un problema de nervios que, en ocasiones, le hacía perder la compostura; pero en la cercanía siempre se preocupaba por todos. Aunque se metía en problemas, muchos eran por ayudar a otros». Los amigos de Raúl Montes Delmiro reconocieron ayer la tendencia a meterse en líos del fallecido, pero también pusieron el valor su empatía con los que le rodeaban. En los últimos tiempos, se había trasladado a Gijón, al piso de su abuela, por los graves problemas que tenía con su padre.

No obstante, desde hace meses algunos vecinos manifestaron que le veían, de vez en cuando, en la vivienda familiar de Lantero, por lo que es posible que la orden de alejamiento que le impedía acercarse a su progenitor se hubiera revocado. Sin embargo, personas cercanas a la familia aseguraron que solo iba a la casa de Lantero cuando sabía que no estaba su padre «porque la situación era insostenible».

El propio Felipe Luis Montes comentó a varios allegados que, a veces, «le tenía miedo a Raúl porque perdía los papeles». El fallecido, de 34 años, era un gran aficionado al deporte y, en especial, a las artes marciales. Incluso ayudaba a algunos de sus amigos a entrenar en el bajo de la vivienda que uno de sus tíos tiene en El Entrego. «Sus amigos le llamaban Raúl, pero en San Martín le conocen como Ras porque, si le mirabas y no le gustabas, te daba una hostia», indicó un conocido suyo.

«Coqueteos con las drogas»

Raúl estudió en el colegio El Bosquín. Algunos profesores le recuerdan como un niño tímido y aplicado. De ahí pasó al instituto de El Entrego. Su expediente era de notable y el joven decidió comenzar la carrera de Ingeniería Técnica Industrial, pero no llegó a completar sus estudios. Fue en esa época cuando comenzaron sus problemas graves de comportamiento y, según explicaron personas de su entorno, sus «coqueteos con las drogas». Luego entró a trabajar en la extinta Alas Aluminium, donde tuvo conflictos con varios compañeros. De hecho, con uno llegó a las manos.

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