La reactivación de las oposiciones triplica el número de matrículas en las academias

Begoña Hernández, jefa de estudios de la academia Tamargo de Gijón, en una de las clases en las que Marta Fernández instruye a alumnos que preparan las oposiciones para administrativo. / JORGE PETEIRO
Begoña Hernández, jefa de estudios de la academia Tamargo de Gijón, en una de las clases en las que Marta Fernández instruye a alumnos que preparan las oposiciones para administrativo. / JORGE PETEIRO

La oferta de miles de empleos públicos amplía el perfil del opositor, ahora también de mediana edad e incluso en activo

LAURA MAYORDOMO GIJÓN.

El pasado martes el Boletín Oficial del Principado (BOPA) publicaba la convocatoria de pruebas selectivas para cubrir 62 plazas de administrativo. Son apenas un puñado de las 4.491 plazas que el Gobierno regional sacará a lo largo de este año y los dos siguientes para Sanidad, Educación y Función Pública en lo que se ha presentado como «la mayor oferta pública de empleo» de los últimos quince años. El pasado julio, el Gobierno central aprobó más de 20.000 nuevas vacantes y a finales de enero publicaba en el BOE, de una sola vez, casi 5.000 plazas. 800 de ellas, por el sistema de ingreso libre en el Cuerpo General Administrativo, modalidad que no se convocaba desde 1992.

Tras una sequía que se remontaba a 2008, el aluvión de ofertas públicas de empleo de las tres administraciones (local, regional y estatal) ha generado expectativas en buena parte de la población y disparado las matrículas en las academias asturianas de preparación de oposiciones que, en algunos casos, han visto hasta triplicarse la cifra de alumnos con que contaban hasta hace poco. «Mi experiencia de estos últimos diez años en Asturias es que ha habido un aumento progresivo», señala Carlos suárez Calleja, que lleva la coordinación didáctica en la academia de Gijón que abrió el pasado verano, Opox, especializada en oposiciones docentes.

«Hay una mayor ilusión en la gente de poder encontrar una vía laboral en el marco de las oposiciones. Y no solo por estas convocatorias, sino por la previsión de que en dos o tres años pueda mantenerse este volumen de oferta de la Administración. Eso lleva a la gente a preguntar, a interesarse», añade Yolanda España, coordinadora de oposiciones del centro de formación FORPE, abierto hace tres años y medio en la capital asturiana. Casi el 50% de sus alumnos llegaron sin una idea clara pero con una pregunta: 'Quiero presentarme a unas oposiciones, ¿a qué puedo?'. «Este perfil es relativamente nuevo», subraya.

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Interinos de larga duración

En la Academia Tamargo -con cinco centros en Gijón y Oviedo y más de treinta años de experiencia- constatan que el perfil del opositor ha cambiado y ahora es mucho más heterogéneo. «Antes era gente joven y con titulaciones medias. Ahora tenemos a gente que termina el grado universitario y se decide directamente a preparar oposiciones y también a personas que han trabajado siempre, pero que, con 40 o 45 años, se quedaron en paro y ahora preparan oposiciones para tener una estabilidad por lo menos en los últimos años de vida laboral», explica Begoña Hernández, jefa de estudios.

«También tenemos muchos interinos de larga duración y gente, ya con cierta edad, que viene de la empresa privada y decide darse otra oportunidad en el ámbito de lo público», apunta Suárez Calleja, contundente en su exposición de lo que supone prepararse para una oposición: «Es un proceso en el que el alumno invierte mucho, invierte tiempo e invierte dinero; supone un gran sacrificio y eso genera cierta presión».

Los precios de las academias son tan variados como los distintos tipos de oposiciones para las que preparan o las horas de formación que reciben los alumnos, pero de media suelen rondar los cien o 150 euros mensuales, temario incluido. El mierense Pablo Llaneza, aspirante a maestro de Primaria, pagó en su día 1.500 euros por el curso completo -de septiembre a junio- para presentarse a las últimas oposiciones, las de 2015. Lo hizo en Asturias y en Salamanca. Sin éxito. En unos meses volverá a hincar los codos con la vista puesta en las pruebas del próximo año, pero en esta ocasión lo hará ya con un preparador porque «el temario lo llevo bien y lo que quiero es profundizar en algunas cuestiones. Creo que es la mejor opción».

Precisamente la reactivación de las oposiciones también está nutriendo de alumnos a los preparadores. Opción por la que suelen decantarse en mayor medida «los interinos que buscan plaza en propiedad», cuenta una funcionaria del Principado que en su día fue preparadora de oposiciones en una academia y ahora dedica una hora y media semanal a la formación personalizada. «Buscan en nosotros lo que en un dietista: no estar solos en el camino», resume. Eso también tiene un precio y suele ser ligeramente superior al de las academias.

Sin recurrir a centros de formación ni a preparadores y con los temas elaborados por ella misma afronta Merced Mediavilla las que serán sus segundas oposiciones en Asturias desde 2004. Trece años en los que esta profesora de Filosofía -en la actualidad en el IES Padre Feijoo de Gijón, pero que en sus once años de docencia ha recorrido media Asturias, de oriente a occidente- no ha podido baremar sus méritos y tras los que la convocatoria de solo trece plazas en su especialidad exaspera: «Es una oferta raquítica, miserable», dice y alerta: «Estas oposiciones son una oportunidad, pero también una amenaza para mucha gente que lleva años trabajando en educación y que ya demostró su valía».

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