A recoger la silla de ruedas a la cinta de equipaje

La silla, en la cinta.
La silla, en la cinta. / E. C.

E. C. GIJÓN.

El pasado jueves, Mariano Lugones aterrizó en Asturias procedente de Tenerife con su hijo menor de edad y discapacitado. Poco después hacía pública a través de las redes sociales su denuncia ante lo que considera una «vulneración de los derechos» de las personas con movilidad reducida. Según él, el aeropuerto de Asturias «incumple el reglamento CE 1107/2006, negando que el personal de rampa entregue la sillas de ruedas eléctricas de personas con movilidad reducida en la zona de llegadas, depositando la mencionadas sillas de ruedas, con un peso aproximado de cien kilos, en la cinta de llegada de maletas, con una altura de aproximadamente cincuenta centímetros».

Sin embargo, fuentes oficiales del aeropuerto de Asturias defienden que el modo de proceder fue el adecuado y que, «por protocolo» todas las sillas de ruedas han de viajar como equipaje facturado y, por tanto, una vez en la terminal, pasar a la cinta. Según explican, personal del servicio para Personas con Movilidad Reducida (PMR) espera a pie de pista con una silla propia a los viajeros con discapacidad. Es este personal, «perfectamente capacitado», el que los traslada en otra silla de ruedas hasta la terminal, donde se encargan de recogerles su silla de la cinta de equipaje y les ayudan a pasar a ésta. Apuntan que así se pretendía actuar en este caso, pero que «el padre del menor se negó a que le bajasen la silla de la cinta al suelo».

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