Los rectores urgen una rebaja de las tasas y ampliar la concesión de becas

Calculan que cada año unos 70.000 alumnos de toda España se quedan sin ayuda o la ven reducida por no llegar a un 5,5 de nota

A. TORICES / L. M. MADRID / GIJÓN.

Los rectores aprovecharon ayer la presentación de su estudio anual, 'La Universidad española en cifras', para reclamar al Gobierno que aborde la que consideran la mayor prioridad de la educación superior: reducir los precios de las matrículas -las quintas más caras de la UE- y cambiar un sistema de becas «excluyente» y que está «entre los más débiles e insuficientes» de los países desarrollados. El presidente de la CRUE, la conferencia que agrupa a los rectores, Segundo Píriz, no se anduvo por las ramas al urgir al Gobierno a que se ponga ya manos a la obra porque «nada puede justificar esta situación que atenta contra la igualdad de oportunidades y favorece la exclusión» de la Universidad de los jóvenes de familias desfavorecidas.

Demandan que el Gobierno, en plena recuperación económica, revierta los efectos de los decretos aprobados en 2012 que, con el objetivo de recortar los presupuestos en educación superior y en becas, permitieron a las autonomías disparar las tasas universitarias y endurecieron las condiciones para poder optar a las ayudas al estudio con independencia de la situación económica familiar, con la exigencia de tener un 5,5 de nota solo para ahorrarse la matrícula y al menos un 6,5 para lograr una ayuda compensatoria o de gastos de desplazamiento y manutención, entre otras restricciones.

El informe de los rectores señala que el endurecimiento de requisitos para ser becario provocó entre 2012 y 2015 que más de 70.000 universitarios por curso, pese a necesitarlo, se quedasen sin ayuda estatal (por no llegar al 5,5) o se tuviesen que conformar solo con la gratuidad de matrícula, sin asignación complementaria, por no alcanzar el 6,5. De hecho, especifica que entre los alumnos que en el curso 2015-2016 ingresaron por primera vez en algún grado de las universidades públicas, el 6,9% fue excluido de la ayuda de matrícula por no alcanzar la nota mínima y al 14,9% le ocurrió lo mismo, pero con la ayuda compensatoria, por no llegar al 6,5.

Precarización del becario

El análisis concluye que pese a que desde 2012 ha aumentado el número de becarios en unos 30.000, por la caída de rentas causada por la crisis, el endurecimiento de condiciones ha provocado exclusiones y una reducción generalizada de las ayudas.

Aporta dos datos. El número de becarios que solo logra que le subvencionen la matrícula se ha multiplicado por 2,8, hasta pasar del 12% al 34%, un tercio del total. La dotación media per cápita de las becas se ha reducido de 2011 a 2015 en un 18,36%, en unos 587 euros por becario, hasta niveles de 2006, y si se tienen en cuenta solo las ayudas compensatorias (sin contar la matrícula), en un 23,5%. Para el grupo de los alumnos más necesitados, los que tienen ingresos familiares por debajo de 14.000 euros, la reducción de la subvención fue de la mitad.

El endurecimiento de requisitos, sin embargo, ha permitido al Gobierno reducir el desembolso en becas entre 2011 y 2015 en un 13,5%, según los expertos. Ha pasado de destinar un 0,088% del PIB a un 0,076%, lo que representa, añaden, la tercera parte del esfuerzo que realiza la media de países de la OCDE. Calculan que de 2012 y 2015 el Estado se ahorró unos 425 millones gracias a sus restricciones. El resultado, dice la CRUE, es «una precarización del becario», que tiene que compensar la falta o disminución de ayudas con trabajos esporádicos que le quitan tiempo de estudio, lo que le puede llevar a empeorar sus notas y a no renovar la ayuda pública.

El otro elemento que cierra o dificulta el acceso de los jóvenes a la Universidad son unas tasas de matrícula carísimas -1.100 euros de media el grado y 1.991 el máster-, que se dispararon desde 2012, cuando el Gobierno permitió ampliar las horquillas de precios, y que solo son más gravosas en Irlanda, Reino Unido, Holanda e Italia. En Portugal están casi en la mitad (656 euros), en Francia son simbólicas, y en numerosos países, como Alemania o Suecia, son gratuitas. En Asturias, el precio medio para los estudios de grado se situó en 1.028 euros. Un 38% más que ocho años antes, pese a que los últimos cinco las tasas se han congelado para las primeras matrículas.

Pese a los pasos dados hacia la congelación o la reducción en el último año, entre 2008 y 2016 crecieron en todas las autonomías. Las diferencias autonómicas, no obstante, son enormes, con tasas universitarias hasta del doble de caras en unos territorios que en otros. Las comunidades que pese al decreto hicieron un mayor esfuerzo de contención de precios fueron Galicia, Andalucía y Cantabria.

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