«La reforma de Wert me parece acertada. La educación en España deja bastante que desear»

Aurelio Menéndez, ayer por la mañana, en el parque de Isabel la Católica./Jorge Peteiro
Aurelio Menéndez, ayer por la mañana, en el parque de Isabel la Católica. / Jorge Peteiro
Aurelio Menéndez - Exministro de Educación y Ciencia

«La senda de la recuperación económica será más larga de lo esperado»

Azahara Villacorta
AZAHARA VILLACORTAGijón

«No, si, al final, voy a llegar a ser un hombre importante». A sus 86 años, Aurelio Menéndez es capaz de tomarse con humor una vida que apabulla, tantos son sus méritos y distinciones: ministro de Educación y Ciencia, Premio Príncipe de Ciencias Sociales, Hijo Predilecto de Gijón, donde tiene calle, Medalla de Oro de Asturias, seis grandes cruces, suma y sigue. Considerado uno de los mayores expertos en Derecho Mercantil del país, continúa yendo por el despacho de abogados que fundó en Madrid junto al fallecido Rodrigo Uría, Uría Menéndez, hoy con más de 600 letrados repartidos por todo el mundo. El marqués de Ibias -un título que le fue concedido por el Rey en 2011 tras ser tutor del Príncipe-, este «excelentísimo señor» cordial, austero y lúcido celebró ayer con una comida familiar en Casa Víctor el 90 cumpleaños de su hermano mayor.

-¿Se agota el sistema bipartidista?

-Es posible que, con el juego de las mayorías y su evolución, se vaya agotando. Dependerá, en gran medida, del acierto o desacierto en la política llevada a cabo por los dos partidos dominantes.

-Argentina juzga los crímenes del franquismo. España no.

-Debemos cerrar heridas. La Transición fue un éxito, entre otras razones, porque los políticos de entonces, los de uno y otro bando, fueron capaces de dejar cerradas las heridas que unos y otros sufrimos, sobre todo, con nuestra Guerra Civil.

-El pulso soberanista catalán.

-La Historia, con los hechos, y la Constitución, con sus palabras, son más que suficientemente claras sobre la unidad de España. Basta con recordar el artículo 2 de la Carta Magna: «La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles».

-¿Es partidario de modificar la ley electoral?

-Se debe modificar para perfeccionar la base democrática del Estado y la mayor presencia de candidaturas individuales en las elecciones.

-La gobernabilidad de Asturias es endeble merced a ese cambio.

-Estoy de acuerdo en que esa modificación hará quizás más viable esa gobernabilidad.

-Los asturianos de ultramar decidieron los comicios regionales.

-De esa forma, demuestran un interés por la vida política de la región que no puede menospreciarse.

-¿Hay que fusionar ayuntamientos y eliminar gastos superfluos de tantos partidos judiciales?

-Sí. Creo que, tanto por el ahorro que supondría como por el mejor funcionamiento de las entidades administrativas más débiles, se debe hacer un esfuerzo para fusionar los ayuntamientos que no tengan entidad suficiente y eliminar organismos que no sean necesarios.

-¿España ha iniciado la senda de la recuperación económica?

-Estamos iniciándola, pero me parece que esa senda será más larga de lo esperado. En general, el camino se está haciendo bien. Esperemos que esta incipiente recuperación económica se refleje pronto en el empleo y que empiecen a reducirse las abrumadoras tasas de paro.

-¿Cómo ve al Principado?

-Lo veo siempre con nostalgia. Las circunstancias de la vida me han llevado a vivir a Madrid, lejos de mi patria querida. Aunque, afortunadamente, tengo ocasión de visitar Asturias a menudo y paso siempre mis vacaciones estivales en Gijón. Soy consciente de la difícil situación económica que está atravesando el Principado, pero albergo esperanzas para el futuro porque, en mis estancias aquí, percibo avances en ámbitos como el de las infraestructuras en los últimos años. Y este año no ha ido tan mal el turismo. Esta es una tierra fabulosa en la que el turismo tiene futuro.

-Pues a quienes piden el AVE y más conexiones aéreas no se lo parece.

-El AVE llegará algún día y dejaremos de perder aviones, pero debemos seguir pidiéndolos. Es nuestra misión. Todo es cuestión de tiempo, aunque la espera sea desagradable y resulte injusta.

-El recorte presupuestario que ha sufrido Asturias es el más severo de todo el territorio nacional. ¿Cada vez pinta menos en el puzzle?

-Pintamos algo menos de lo que pintamos en otras épocas algo más asturianas de la economía española. Estamos, como todos, en manos de los políticos. Pero los demás podemos hacer algo para que Asturias recobre la importancia nacional de aquellas otras épocas: ser muy asturianos, hacer patria por el mundo.

-¿Y qué opina del presidente Javier Fernández?

-Lo está haciendo bien. Me da la impresión de que es una persona serena, seria y que piensa en los problemas de Asturias sin estar en una lucha permanente de partidos. Es lo que necesitamos: hombres de Estado, no políticos de partido.

-¿Qué hacer frente a los casos de corrupción al alza?

-Los dos grandes partidos tienen que ponerse de acuerdo para combatirla donde quiera que esté, como ha dicho la nueva presidenta de Andalucía. Y no hacerla motivo de pugna ni de lucha entre ellos.

-¿Qué le parece, como exministro de Educación, la "Ley Wert"?

-La reforma me parece acertada, porque las estadísticas ponen de relieve que el desarrollo de nuestras enseñanzas deja bastante que desear. Algo hemos de hacer. Es necesario elevar el nivel educativo de nuestro pueblo, con la exigencia oportuna a los alumnos, una mayor atención y una mayor estimación y selección del profesorado y más medios económicos. Es necesario no sólo por razones profesionales o culturales, sino también políticas, porque un sistema democrático moderno mejoraría notablemente con un mayor cuidado de la educación.

-Son muchos los que sostienen que la reforma discriminará al alumnado con menos recursos.

-Eso es algo que debe evitarse con todo el esfuerzo posible. Es una cuestión de principios. Es necesario convertir la igualdad de oportunidades en la realidad más sólida posible.

-¿Estudió usted con beca? ¿Qué nota obtuvo?

-No estudié con beca. Tuve matrícula de honor en todas las asignaturas de Derecho y Premio extraordinario fin de carrera y en el doctorado. Mis padres, de familias muy modestas, hicieron el esfuerzo necesario para situarse en la clase media y facilitar la formación de sus hijos. No tuve becas, pero siempre conté con la ayuda de la familia y, más tarde, con mi trabajo como profesor.

-¿Qué ha supuesto Bolonia para la Universidad española?

-Tenemos que evolucionar hacia una universidad más conectada con la sociedad. Ahora bien, esto no puede suponer una degradación de la enseñanza que vaya en detrimento de la formación de los estudiantes.

-En su día, propuso que la sede de la Universidad estuviese en Llanera. ¿La Historia le ha dado la razón con la dispersión de edificios que hay que cerrar en verano?

-Defendí aquella idea porque me parecía que Asturias presentaba una excelente situación para evitar la proliferación de centros universitarios. Habría sido la Universidad de Oviedo en el centro de la región. Y habría significado, me parece, un mejor aprovechamiento de la labor docente e investigadora y, ¿por qué no decirlo?, el impulso central para una evolución positiva de la región que tanto lo necesitaba y sigue necesitándolo. La idea tuvo escaso apoyo, aunque posteriormente no han faltado cambios de opinión.

-En otra coyuntura económica, ¿tendría sentido que la Escuela Politécnica de Gijón se disgregase?

-Siempre he estado a favor de menos universidades, mejor dotadas y con más unidad.

-Ya hay particulares que apadrinan a alumnos. ¿Es necesaria una ley de mecenazgo?

-Cualquier iniciativa tendente a facilitar que el capital privado invierta en proyectos de interés general me parece positiva. Especialmente, en unos momentos en los que los poderes públicos están viendo severamente restringidos sus gastos.

-Cambiemos al tercio monárquico: el Rey no piensa abdicar.

-Efectivamente, quien decide si abdica o no es Su Majestad el Rey. A mi juicio, este no es el momento. En medio de la crisis económica y social que vivimos, no creo que sea oportuno introducir la cuestión de la abdicación. Otra cosa es, como piensan algunos, la conveniencia de que el Príncipe Felipe pudiese asumir la condición o cualidad del Rey antes de que faltara su padre.

-¿Le han pasado factura el "caso Urdangarin" o asuntos como los de la caza, Corinna...?

-Entiendo que todo lo que está mal hecho debe ser corregido. El mismo Rey Juan Carlos no tuvo inconveniente en reconocer unas veces que se había equivocado y otras, en recordar abiertamente que la ley es igual para todos. Y añado que no hacemos ningún bien olvidando el gran servicio que ha prestado al país, antes y después de la Transición.

-¿Cree que se le está juzgando con demasiada dureza?

-Como es frecuente en el ejercicio de tan altas responsabilidades, no le falta alguna crítica, pero, a mi modo de ver, la mayoría de nuestro pueblo continúa elogiando su simpatía humana y su buen hacer.

-¿El Príncipe de Asturias está preparado para reinar?

-No me ofrece duda. Toda su formación, su prudencia, su serenidad, su sencillez y su fina inteligencia están en esa dirección. Todas mis dudas se disiparon tan pronto como le conocí y pude, desde mi condición de coordinador de sus enseñanzas universitarias, seguir de cerca su modo de entender la vida política y los estudios que venía realizando.

-¿Es necesario un cambio normativo para salvaguardar su figura?

-No creo que sea necesario ahora. Aunque me parece también que es cierto que todo lo que sea perfeccionar lo que dice la Constitución no es contraproducente.

-¿Qué ha aportado doña Letizia a la Corona española?

-Todas las funciones propias de la Princesa de Asturias. Tuvo que aprender en un breve espacio de tiempo su nuevo oficio. Ha aprendido mucho de la manera de ser y la experiencia de los Reyes y del Príncipe.

-Usted, que es un sportinguista de pro, ¿cómo ve al equipo de sus amores esta temporada?

-Soy un viejo sportinguista desde la infancia, cuando acudía con mi padre a Estadio de El Molinón Y he tenido de todo, grandes alegrías y grandes penas. Este año, el comienzo de la temporada está brillando por la euforia. Esperemos. Seamos optimistas.

-Y, como católico practicante, ¿le gusta el Papa Francisco?

-Es admirable. Lo que quiere es una Iglesia de los pobres. Lo que quiere es Evangelio, Evangelio, Evangelio. Representa, en cierta medida, un cambio y el futuro dirá, pero yo tengo mucha esperanza en su obra. Creo que ésta es una nueva Iglesia.

-Hay quien lo ha tachado de franquista por haber pertenecido al primer Gobierno de Suárez.

-Ese Gobierno, que es anterior a la Constitución, para unos es franquista y para otros es rojo. Y ni lo uno ni lo otro. Lo que hicimos fue lo que interesaba para España y salió muy bien. De hecho, vivimos treinta años muy bien. Yo soy un hombre más bien de centro: unas veces de centro-derecha y otras, de centro-izquierda. Pero los franquistas me merecen respeto. Uno de los grandes logros del franquismo fue que se fortaleció la clase media, que ahora está desapareciendo, y eso es un peligro, porque es fundamental para un Estado democrático. Yo siempre he entendido la política desde una posición democrática en la que, por ejemplo, legalizamos el PCE tras hablar con Carrillo y con mi amigo Teodulfo Lagunero. Hubiera sido un tremendo error no hacerlo.

-¿Qué le pareció el grito de la gijonesa Lara Alcázar en el Congreso: «Aborto es sagrado»?

-Mal. No me gustó. La vida es un derecho que hay que respetar. Pero, si pedimos a las mujeres que no aborten, hay que darles una asistencia suficiente para que no lo hagan.

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