El refugio del Urriellu se congela bajo casi cuatro metros de nieve y sin calefacción

El refugio, rodeado de nieve. / R. VEGA DE URRIELLU
El refugio, rodeado de nieve. / R. VEGA DE URRIELLU

L. RAMOS CARREÑA.

A 2.000 metros de altitud y bajo casi cuatro metros de nieve, cualquier avería supone un serio problema. Es lo que está sufriendo estos días uno de los guardas del refugio Vega de Urriellu, Íñigo Garmilla, quien al regresar el pasado sábado al equipamiento, cuya temporada se cerró a mediados del pasado diciembre, se encontró con una desagradable sorpresa. Las bajas temperaturas de este invierno, que en algunos días alcanzaron los 18 grados bajo cero, congelaron elementos de la calefacción, que de momento está inservible. «La reparación se va a demorar bastante tiempo, pues no se puede acceder bien al refugio, ya que hay grandes acumulaciones de nieve y el tiempo está mal, así que lo que toca es aguantar a la vieja usanza, abrigándose bien», señalaba a este diario otro de los guardas del equipamiento, Sergio González, al encontrarse su compañero incomunicado.

Afortunadamente, estos días no está previsto que acuda nadie al refugio, agregó, e hizo un llamamiento a la «precaución». «El tiempo no viene bueno estos días, la Semana Santa va a estar complicada en el Urriellu y, aunque algún día salga el sol, el riesgo de aludes sigue siendo muy elevado», advirtió.

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