La región vivirá un otoño caluroso tras el verano con más lluvia de los seis últimos años

El cambio climático se deja notar con unas temperaturas más elevadas, pero las precipitaciones siguen siendo «muy irregulares»

LAURA MAYORDOMO OVIEDO.

A las 22 horas y dos minutos de este viernes 22 de septiembre entrará oficialmente el otoño. Una estación a la que Asturias dará la bienvenida con cierta estabilidad tras despedir el que ha sido el verano más cálido de la última década -con temperaturas medias un grado por encima de los valores habituales para esa época-, pero también el más lluvioso de los seis últimos años -y aún así, con niveles de precipitación un 7% inferiores a la media- y el más tormentoso de los últimos ocho. Precipitaciones que, no obstante, no impedirán que el Principado vaya a poner fin al año hidrológico, el próximo 1 de octubre, con un déficit de lluvias del 21% de media. Esa pérdida es aún mayor del 25% en zonas del suroccidente, la Cordillera y los Picos de Europa. La escasez de precipitaciones, sobre todo en diciembre y enero de este año, «se ha venido arrastrando» y es la causa de la actual situación.

El delegado de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) en Asturias, Manuel Mora, avanzó ayer lo que nos espera en octubre, noviembre y diciembre. «Va a ser un otoño con temperaturas más altas de lo habitual» y con unas lluvias que se situarán en valores «normales» para esta estación, apuntó advirtiendo de la «baja fiabilidad» de unas previsiones a tres meses vista. Advertencia hecha, precisó Mora que octubre será un mes seco -ya que el volumen de precipitaciones será entre cinco y diez litros inferior a lo habitual- y «más cálido de lo normal»: entre medio grado y un grado por encima de los valores medios para ese mes en Asturias. Noviembre será «normal» en cuanto a temperaturas y en diciembre las probabilidades de que los termómetros se sitúen por encima de la media (entre 0,25 y 0,5 grados más) son elevadas. Eso sí, las lluvias que se anuncian para ambos meses contribuirán a compensar la estadística final del cuarto trimestre, «fundamental para el acopio de lluvia en Asturias» y en el que suele caer un tercio del total de precipitaciones anuales en la región.

Si bien Mora considera más que constatado el cambio climático, también en el Principado, en un aumento de las temperaturas medias, en lo relativo a las lluvia cree no se puede llegar a esa conclusión de forma tan determinante dada su «tremenda variabilidad». Y puso como ejemplo lo ocurrido en los seis últimos años, periodo en el que Asturias ha registrado «el año más húmedo de toda la historia» (desde que, en 1972, la Aemet comenzó con los registros), el de 2015, y el más seco: el de 2011.

Lo más inmediato: este fin de semana se prevé un aumento generalizado de las temperaturas y no lloverá. La próxima semana, la tónica será idéntica.

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