El épico y trágico rescate a una perra en el río Magdalena en Avilés

Zona en la que la perra se vio atrapada por la fuerza del agua. / M. A.
Zona en la que la perra se vio atrapada por la fuerza del agua. / M. A.

Se trataba de una hembra de Labrador de dieciocho meses de edad que se vio atrapada en las turbulentas aguas

J. F. G. AVILÉS.

El extenso operativo de rescate, tres dotaciones de bomberos y otras tantas de la Policía Local, no dio el resultado deseado. De nada sirvió la rapidez y decisión con la que un bombero envuelto en neopreno se arrojó a la ría de Avilés para rescatar el cuerpo ni tampoco las posteriores maniobras de reanimación. Era un cadáver.

Se trataba de un perro, una hembra de Labrador de dieciocho meses de edad que se vio atrapada en las turbulentas aguas del río Magdalena.

Paseaba junto a su propietario por la senda que discurre por la parte posterior del pabellón homónimo, en una paraje rural conocido como Fuente Santo, unos dos kilómetros aguas arriba de la ría siguiendo el cauce. Como acostumbraba a hacer, el animal se acercó al río, normalmente un pequeño arroyo que se vadea sin la menor dificultad. No así ayer. Bajaba muy crecido, con ímpetu, y se convirtió en una trampa a la postre mortal.

Un joven que también paseaba por la zona se lanzó a por la perra. Llegó a tocarla, pero la fuerza agua terminó llevándosela. El cauce discurre al aire hasta que, a unos doscientos metros de la desembocadura, se entierra para reaparecer ya en el lugar en el que vierte sus aguas al mar. Fue en esa zona, a ambos lados del lugar en el que el río desaparece, donde se centró la operación de búsqueda, con el resultado conocido. No había nada que hacer.

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