El reo 'resucitado', a su familia: «No os preocupéis por mí; estoy mejor»

Katia Tarancón, esposa del reo, delante de su suegra y el resto de parientes. /  PALOMA UCHA
Katia Tarancón, esposa del reo, delante de su suegra y el resto de parientes. / PALOMA UCHA

Los parientes aseguran que la dirección ha puesto a Gonzalo Montoya otro interno «para que lo vigile»

R. M. LLANERA.

Las primera horas de nuevo en prisión han sido movidas para Gonzalo Montoya, el conocido como el reo 'resucitado' debido a que tres médicos le dieron equivocadamente por muerto el 7 de enero. El martes, tras 16 días de ingreso en el hospital HUCA solicitó el alta voluntaria. Según dijo a su familia, prefería estar en el presidio que obligado a quedar en la cama. El regreso a la cárcel se efectuó a media tarde, y alrededor de las doce de la noche, Montoya se sintió de nuevo indispuesto. Como medida de prevención, los sanitarios de la penitenciaría lo enviaron de nuevo de vuelta al HUCA. Tras unas horas de atenciones, el interno regresó otra vez al presidio.

«Me acaba de llamar, dice que está más tranquilo, que no nos preocupemos por él», comenta Katia Tarancón, la esposa del interno. «Sigue con dolores, pero ahora al menos está en el módulo de enfermería, y tiene un preso de apoyo que lo vigila todo el tiempo, para prevenir el suicidio», supone.

La descripción es coherente con los protocolos de la penitenciaría. Montoya aseguró a sus familiares que aquella noche del 6 al 7 de enero trató de quitarse la vida, para lo que se valió de las drogas y barbitúricos que tenía a su alcance. La sobredosis le hizo caer en un coma que confundió a los médicos que lo atendieron en una celda donde, según sus familiares, Montoya estaba solo desde hacía unas semanas, al quedar libre su anterior compañero. No sería su primer intento de suicidio. Según relató a los psicólogos del centro hace más de un año, en otra ocasión se habría intentado ahorcar apesadumbrado por la nostalgia a su familia.

Cuando la dirección tiene noticia de estos episodios, activa el protocolo de prevención de suicidios, consistente en ponerle al interno un compañero de confianza, que le haga de sombra y vigile. Los técnicos valoran cada semana la evolución del reo, al objeto de decidir si la situación de riesgo se mantiene o ya se puede desactivar el protocolo. A pesar de sus esfuerzos, entre 2013 y 2016 tres reos fallecieron suicidados. A ellos cabe agregar al menos otros cuatro muertos por sobredosis.

La decisión de llevar a Montoya al módulo de enfermería supone un cambio de trato para un recluso que, hasta inicios de año, estaba en el pabellón 8, considerado uno de los más duros al cobijar en él a presos reincidentes. Los familiares acudieron ayer a intentar entrevistarse con el reo, cosa que no les fue permitida al no ser día para ello. Por ahora solo puede verlo su letrado, Luis Tuero, quien ya ha presentado una denuncia en el Juzgado de Guardia pidiendo se aclare si hubo algún tipo de negligencia en el caso.

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