Los pasajeros del avión de Vueling a Barcelona, obligados a despegar desde Bilbao

El todoterreno atrapado en la subida de L'Angliru. / E. C.
El todoterreno atrapado en la subida de L'Angliru. / E. C.

Los afectados llegaron a la Ciudad Condal con ocho horas de retraso sobre el horario previsto

E. C. GIJÓN.

Otra vez la avería de un avión truncó los planes de muchos viajeros que aguardaban en el aeropuerto de Asturias. En esta ocasión fue un Airbus 320 de la compañía Vueling que debía haber despegado del aeródromo asturiano a las 9.05 horas con destino a Barcelona. El aparato había aterrizado a las 8.28 horas procedente de la Ciudad Condal. Una vez embarcado el pasaje en el avión para iniciar el vuelo, el propio comandante fue quien les informó de que la aeronave estaba inutilizada por una avería y se precisaba de una pieza que tenía que ser enviada desde Madrid o Barcelona.

La solución que Vueling ofreció a los pasajeros fue trasladarlos en dos autobuses al aeropuerto de Bilbao, desde donde podrían volar a Barcelona en aparatos que partirían de Loiu a las cinco y media, y seis y media de la tarde, respectivamente, aterrizando en El Prat una hora más tarde. Así, los pasajeros tuvieron que afrontar un retraso de unas ocho horas sobre el horario que tenían previsto, lo que hizo que muchos no pudieran llegar a tiempo a presenciar la carrera de Fórmula-1 que tuvo lugar ayer en Montmeló o, lo que es peor, perderse una entrevista de trabajo, por lo que en las redes sociales pedían consejo a las organizaciones de consumidores.

Lo cierto es que las conexiones aéreas de Asturias están teniendo últimamente bastantes incidencias por averías en los aparatos. El anterior tuvo lugar el pasado 1 de mayo, cuando el pasaje de un vuelo a Sevilla de la compañía Volotea fue desalojado después de que un estallido en un motor provocara una densa humareda. El centenar de pasajeros afectados fueron recolocados en otro vuelo que partió de las instalaciones de Santiago del Monte esa medianoche.

Semanas antes, el 13 de marzo, fue un aparato de la compañía portuguesa TAP, que había despegado de Asturias rumbo a Lisboa, el que tuvo que regresar al Principado al detectarse una avería en sus sistemas. En esta ocasión los viajeros perjudicados fueron 70 y la aerolínea solo les ofreció volar a la capital lusa tres días después del incidente.

Pero es que la compañía bandera española también sufrió este año incidentes en sus vuelos con Asturias. Ocurrió a mediados de marzo, cuando un fallo en los 'flaps' (dispositivo colocado en las alas que ayudan al frenado de la aeronave) de un Airbus 321 de Iberia motivó que el comandante decidiera retornar al aeropuerto de Madrid. El motivo alegado fue que las dimensiones de la pista asturiana no ofrecían garantías suficientes tomar tierra con total seguridad. El caso es que los 2.200 metros de pista en Asturias son pocos para realizar un aterrizaje sin 'flaps'.

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