El 44% de Asturias presenta riesgo «alto o muy alto» de padecer nuevos incendios

El 44% del territorio presenta riesgo «alto o muy alto» de padecer nuevos incendios

Un tercio de los fuegos se registran en fin de semana y el 42% después de las seis de la tarde, lo que retrasa la llegada de los bomberos

RAMÓN MUÑIZ GIJÓN.

Si «inevitable e inesperadamente» se encuentra un incendio «avise inmediatamente al 112 o las autoridades más cercanas». Si es pequeño, «atáquelo por la base intentando apagarlo con agua o sofocarlo golpeando con ramas de árbol, o echando tierra de golpe sobre la base de las llamas» y una vez sofocado «tape las brasas y limpie de ramas su alrededor». En caso de no poder controlarlo, recurra de nuevo al 112. Vigile las posibilidades de huida pero «no suba por la ladera si el fuego asciende por ella». «Huya de las vaguadas profundas» y si le rodean las llamas, «sitúese en la zona quemada siempre a espaldas del viento reinante». Aunque vea la ropa arder «no corra; échese a rodar sobre el suelo y si dispone de una manta, cúbrase para que el fuego se extinga por falta de aire».

Lo que antecede son parte de los consejos de autoprotección que incorpora el nuevo Infopa, el protocolo de actuación del Principado ante incendios forestales. Conviene retenerlos dado las elevadas posibilidades que tiene la región de enfrentarse de nuevo a oleadas de fuego.

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«Algo más del 44% del territorio tiene riesgo alto o muy alto» de ser víctima de las llamas. Lo apuntó Arturo Colina, especialista del Instituto de Recursos Naturales y Ordenación del Territorio (Indurot). Es uno de los técnicos que han redactado el plan. Su función fue analizar los datos de los 24.000 fuegos registrados en la comunidad entre los años 2000 y 2013 y extraer patrones que permitan anticipar los próximos peligros.

Existe una «concentración temporal, pues el 42% de ellos se dan en febrero y marzo, siendo especialmente intensa en marzo, con el 28% de los incendios de los catorce años» recopilados, explicó. «Además un tercio de ellos se producen los fines de semana, y más del 42% a partir de las seis de la tarde», agregó.

Estos dos últimos factores «condicionan la efectividad de los dispositivos de emergencia», expuso Arturo Colina. La caída de la noche impide utilizar los helicópteros. Los fines de semana acostumbran a ser los de menos efectivos de guardia.

Es una desventaja especialmente dañina para parte del territorio. El trabajo del Indurot ha dado con un mapa de peligrosidad, que se reproduce en esta página. Catorce concejos presentan un riesgo «muy alto» de sufrir nuevos fuegos. En el occidente preocupa Cangas del Narcea, Allande, Tineo, Belmonte de Miranda y Grado. En la cuenca Pola de Lena, Mieres y Aller. Al oriente Cabrales, Llanes, Onís, Cangas de Onís, Parres y Piloña. Hay otros doce municipios en riesgo alto.

El Indurot también analizó el índice de inflamabilidad, entendido como las zonas donde más combustible hay propicio para las llamas. Aquí las formaciones boscosas del suroccidente y del oriente son las principales fuentes de inquietud.

El suroccidente inquieta

Colina cruzó más datos para escrutar también la vulnerabilidad, es decir, las zonas donde más perjuicios económicos y ambientales provocaría el fuego. «En general la vulnerabilidad de la región es alta y más del 40% del territorio presenta valores altos o muy altos, debido a la distribución de la población, y los elevados valores productivos de parte del territorio, y a ello hay que sumar el elevado riesgo de erosión de parte de la región», explicó el especialista.

Al combinar los datos, aparecen otros mapas que permiten intuir la «posibilidad de que se produzca un incendio en un lugar y momento determinado». En este segundo nivel, los temores vuelven al suroccidente. «Más del 54% se caracteriza por su alta peligrosidad», señala Colina.

El nuevo protocolo se estrenó el lunes entrando en fase de alerta, lo que implica la disponibilidad de todos los efectivos. Como novedad, los guardas del medio rural están implicados, y entre otros cometidos tienen la «vigilancia disuasoria y la destinada a identificar a las personas que provocan los incendios».

Falta hace. Los 1.730 incendios sufridos el año pasado calcinaron 27.799 hectáreas, un área similar a Villaviciosa y la mayor superficie perdida al menos desde 1990, según los registros del observatorio Sadei. Detrás se intuye la mano del hombre. Según los datos que ayer hizo público sobre los partes de 2016, el 78,1% de los focos de aquel año fueron intencionados o fruto de una negligencia. Eso sí, las brigadas sólo pudieron determinar de forma fehaciente las causas en el 37% de los casos, mientras que en 63% «suponen» cuál fue el origen.

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