El río Narcea, a punto de desbordarse

Pravia. El río Narcea inundó algunas fincas de la localidad de Quinzanas, cuyos vecinos permanecen vigilantes por si el caudal sube de manera peligrosa.
Pravia. El río Narcea inundó algunas fincas de la localidad de Quinzanas, cuyos vecinos permanecen vigilantes por si el caudal sube de manera peligrosa. / PATRICIA BREGÓN

Los terrenos de la vega praviana más cercanos al cauce, afectados por la subida del caudal

MARCO MENÉNDEZ GIJÓN.

Los cauces de los ríos asturianos preocupan. Las altas temperaturas (ayer Gijón alcanzó los 20 grados y Salas 19,5) aceleran el deshielo, con lo que los niveles de agua que muestran los cauces de la región son muy altos. Preocupa especialmente el Narcea, sobre todo en la vega de Pravia, donde ayer ya se inundaron algunas de las fincas cercanas al río. Entre las 6.45 y las 10.45 horas, el Narcea llegó a estar en situación de prealerta a su paso por la localidad praviana de Quinzanas, ya que superó los 2,50 metros de altura. Durante el resto del día el río estuvo en situación de seguimiento, al igual que el Pigüeña, a su paso por Puente de San Martín (Belmonte de Miranda); el Nalón, en Palomar (Ribera de Arriba); y el Lena, en Vega del Rey.

La situación se puede agravar en las próximas horas, ya que la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) prevé lluvias y chubascos en toda Asturias, al menos, hasta el próximo lunes. Eso quiere decir que, además de las precipitaciones que puedan alimentar los cauces, se podría acelerar el deshielo de la abundante nieve que hay en las cumbres de la Cordillera Cantábrica. Uno de los problemas es que no todos los ríos de la región cuentan con embalses con los que se puedan controlar los caudales, lo que aumenta el riesgo de desbordamientos.

En Quinzanas la situación más crítica se vivió sobre las cuatro de la tarde, coincidiendo con la pleamar, aunque ya en los días previos el cauce había registrado niveles altos. «La gente no se acerca mucho por el bar porque tiene miedo», señala Chema López, que regenta el bar Puente de Quinzanas, un establecimiento a escasos metros del río. «Se acercan a mirar y marchan enseguida», cuenta, aunque también hay clientes que no se asustan por el agua. «Los ribereños están más que acostumbrados y se lo toman con tranquilidad», dice el alcalde, David Álvarez.

El desbordamiento del Narcea no solo afectó a este bar, sino también a una plantación de kiwis que se encuentra a orillas del río, además de a huertos, casas y fincas que están cerca del río, pero sin grandes daños. Pablo del Hierro, propietario de una de las fincas de Quinzanas, cree que el desbordamiento es inminente: «Estos días las temperaturas son más altas y la nieve y el hielo que está bajando de las montañas van al río». Manolo Rodríguez , vecino de San Tirso, cree que «si abren la presa del todo, seguro que se desborda el río».

Cangas del Narcea. La carretera que conecta con Ibias quedó regulada con semáforos.
Cangas del Narcea. La carretera que conecta con Ibias quedó regulada con semáforos. / B. G. H.

En el oriente de la región, la situación era similar a la del miércoles, sin alertas, pero con la vista puesta en el nivel del río Sella. «No estamos preocupados, pues el agua está muy por debajo del punto en el que deberíamos comenzar a alertarnos», explicaba el concejal parragués Álvaro Palacios. En términos similares se expresaba la alcaldesa de Ribadesella, Charo Fernández, quien recordaba que, «al no haber mareas significativas estos días, estamos tranquilos». No llegó al Consistorio, aseguró, ningún aviso de inundaciones, ni siquiera cuando la marea llegó a su punto más alto, hacia las cinco de la tarde.

Además, ayer por la mañana quedaba abierto el acceso a la pequeña aldea de Viboli (Ponga), adonde solo se podía acceder a pie o con tractor, desde que comenzase el temporal de nieve hace dos semanas. Persisten, sin embargo, los problemas de telefonía en algunas localidades, pese a la insistencia de la alcaldesa, Marta Alonso, para que la compañía afectada solucione el problema. También ayer quedó abierto al tráfico mediante semáforos el acceso a Ibias por la carretera AS-29 (San Antolín-La Regla), que permanecía cortada por un gran argayo desde el pasado 5 de febrero. La próxima semana se construirá un muro para reponer el carril de la vía que resultó afectado por la caída de una roca. También se trabaja en reponer un carril hundido en la AS-34, que une el Pozo de las Mujeres Muertas con Berducedo (Allande).

Por otro lado, toda la costa asturiana estará hoy en alerta naranja por fenómenos costeros, ya que se prevé que haya mar combinada del Noroeste que generará olas de cinco a seis metros de altura. La situación no mejorará hasta mañana. Durante la pasada noche, la boya del Puerto de Gijón ha registrado oleaje de más de seis metros de altura.

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