El rito nupcial de la seronda asturiana

El cortejo de los venados vuelve fiel a su cita con la vida en los montes y nosotros hemos estado allí para verlo

P. A. MARÍN ESTRADAGIJÓN.

La noche está a punto de iniciar su retirada en el desfiladero de las Foces de El Pino y el motor del todoterreno impide escuchar la tonada saltarina que baja cantando el río Valdemartín. Allá arriba, en el escenario semioculto de los hayedos que rodean el Picu Cueto (1.551) hace ya rato que ha comenzado la función y la voz de los actores se escucha por todo el valle. El rito de la berrea de los venados vuelve a representarse un otoño más y en las fechas acostumbradas: entre el 15 de septiembre y el 15 de octubre, días arriba o abajo. El circuito teatral se despliega por los bosques altos de la cordillera cantábrica y sus estribaciones, desde Ponga a Somiedo y este año ha adelantado su calendario en algunas zonas. El horario también es el habitual: una función al amanecer y otra con las últimas luces de la tarde. La naturaleza es así y a los olvidadizos espectadores humanos sólo nos queda asombrarnos del milagro repetido seronda tras seronda.

Frente a los faros del coche cruza veloz el camino una corza joven y a quien lleva aún pegado algo de sueño en los ojos le hace dudar si habrá sido real. Manolo Megido, hostelero de El Pino y avezado guía de estos montes, (seguramente el más despierto del grupo junto a Jorge el del Cao, el conductor y nuestras anfitrionas, Celia Vilar y Maira Fernández, confirma la veracidad de la aparición y luego sigue hablando de los auténticos protagonistas del momento, los venados: «Anoche llovió y tiene que haber bastantes a la berrea: notan el cambio de temperatura y salen, por eso empiezan siempre por las mismas fechas: mediado septiembre suelen bajar las temperaturas», explica, dándonos un argumento racional a su fidelidad al calendario.

La berrea, el cortejo de los machos de venado para rodearse de las hembras en el momento que estas empiezan a ovular y marcar su territorio frente a otros rivales, es un rito que se puede observar en múltiples zonas de la península y que en Asturias adquiere la particularidad de poder observarla en un entorno boscoso de alta montaña, donde los límites territoriales de cada ejemplar macho «los marcan en cotas de altura generalmente», vuelve a ilustrarnos Manolo. Y es que aquí los campos de batalla de estos cérvidos cuando disputan su cuerpo a cuerpo con otro rival no son los claros llanos de sotobosque –como ocurre en buena parte de las reservas peninsulares– sinó el empinado repecho descubierto entre los matorrales que rodean sus frondosos refugios. Tendremos ocasión a lo largo de la mañana de ver uno de estos combates.

Son cerca de las ocho y la luz ya ha reconquistado su territorio, salvo las partes más profundas del valle. Al descender del vehículo en el lugar desde el que seguiremos a pie hasta los posibles observatorios que ha ojeado días antes nuestro guía, nos recibe desde las costeras del Picu Cueto una atronadora berrea en la que parecen haberse conjurado todos los machos de este lado del cordal y en la que resulta difícil distinguir –como en la literatura joven– los ecos de las voces singulares. El efecto sonoro, en cualquier caso, impresiona a quien lo escucha por primera vez lo mismo que a quien lo hubiese oído antes en cien berreas.

Nuestro guía –propietario de El Fundil, uno de los once alojamientos alleranos que participan en la iniciativa de ofrecer un fin de semana con visitas guiadas para ver el celo de los venados, como en otros concejos de Asturias– asegura que no nos engañan los oídos y son unos cuantos ejemplares los que braman, no en vano estamos en una de franjas con más población de ciervos del Principado. Y monte arriba, tras recorrer un buen trecho lo podemos comprobar. Allí están. En menos de una hora logramos contar hasta siete machos y un número indeterminado de hembras que les siguen de cerca, a veces por parejas, otras dispersas y algunas con crías.

Para escuchar la berrea

Aller:
Visitas guiadas y oferta de alojamientos. Oficina de Turismo de Aller: 985481439. info@aller.es
Comarca de la Sidra:
Visitas guiadas a Peñamayor desde Nava. Info y reservas: Of. Turismo Comarca de la Sidra, 985 71 84 13, Nava. turismo@lacomarcadelasidra.com
Parque de Redes:
Visitas guiadas grupos reducidos. El Trasgu la Fronda, Villoria, Laviana. Información y reservas: info@eltrasgulafronda.com. Telf. 663044316
Parque Natural de Ponga:
Visitas guiadas y oferta alojamientos. Asociación Martius (663754838) y Asociación Alto Sella: info@picosdeuropa.com

La distancia de los animales en ese punto sólo permite observarlos a través de los prismáticos o los teleobjetivos de las cámaras. Posteriormente, cuando ganemos en altura, rodeando la costera del Cueto por su parte sur, podremos distinguir a los venados a simple vista. Dos de ellos, machos de considerable cornamenta, incluso nos regalan la contemplación de un choque con sus testuces, breve y contundente, lo bastante como para dejar la partida –de momento– en tablas. Sobre las crestas del monte, con el horizonte al fondo de las alturas de Piedrafita (1.683), dos hembras corren hasta perderse en el hayedo, mientras un macho joven inclina sus astas para alzar el hocico desafiante y es la imagen a la que pone sonido la berrea. La veremos más veces en otros actores esta mañana en que volvimos del monte afortunados de haber asistido una vez más a una función que nunca deja de asombrarnos. Si tienen ocasión, no se la pierdan.

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