La Sindicatura de Cuentas señala que Salud no controla los horarios del personal y hace pagos indebidos

Una de las zonas de espera del Hospital Central de Asturias. / MARIO ROJAS
Una de las zonas de espera del Hospital Central de Asturias. / MARIO ROJAS

Un chequeo a su política de personal realizado por la Sindicatura de Cuentas detecta que se vulneran decretos, leyes y el estatuto marco

RAMÓN MUÑIZ OVIEDO.

Varapalo al Servicio de Salud del Principado (Sespa). La Sindicatura de Cuentas acaba de emitir un informe sobre su gestión de personal en 2015 que concluye describiendo un rosario de anomalías. Hay al menos un médico que cobra una compensación por las guardias que no podía hacer, y sin embargo las hacía y percibía otro plus, otros que hacen más horas de las que legalmente deberían, profesionales a los que se abona la carrera profesional sin haber superado las pruebas necesarias para ello, eventuales que siguen siéndolo a pesar de haber vencido el plazo para ello, un empleado de una fundación incorporado en contra de la norma a los servicios centrales...

En total, los auditores encuentran vulneraciones de la Ley de Ordenación de Profesiones Sanitarias, la de Cohesión y Calidad del Sistema Nacional de Salud, el decreto del Principado de horario, vacaciones y permisos, el que se centra en el régimen retributivo, el estatuto marco y el acuerdo de 2006 firmado con los sindicatos para poner en marcha la carrera profesional.

El Decreto sobre horarios por ejemplo establece que «los funcionarios deberán registrar en el sistema de control horario de su centro de trabajo todas las entradas y salidas». La norma está vigente desde 2013, pero «en las áreas sanitarias del Sespa no existe sistema de control y por tanto no se ha podido comprobar el cumplimiento de la jornada ordinaria del personal ni los excesos de la misma que hayan podido producirse». Es decir, enfermeros y médicos deben fichar, como otros funcionarios, pero no tienen con qué. En el sistema informático se apunta lo que se paga a cada uno por las guardias, pero no las horas echadas. Los síndicos escogieron al azar a 62 personas para tratar de averiguar la realidad de las guardias de otra forma. «Un 52,99% del total sobrepasa el límite de la jornada», aprecian. La normativa establece que, si se suman las horas echadas al cabo de los seis meses, el resultado debería ser inferior a las 48 horas semanales, algo que no se cumple en ningún caso. «Un 85,48% excede el límite de 150 horas al año para la jornada especial», recrimina el informe.

El estatuto marco recoge que con este personal se debe suscribir un acuerdo de jornada especial, algo que solo ocurre en dos de las 62 personas que hicieron de muestra. «Dos de los médicos residentes analizados», lo que supone un 10,53%, «han incumplido el límite de siete guardias mensuales máximas en el año 2015». El desbarajuste posibilita que en uno de los casos observados, el facultativo estuviera acogido a la exención de guardias, una opción regulada desde 2003 para casos de profesionales mayores, embarazadas o con circunstancias especiales. Por ese concepto recibió un plus de 1.924 euros durante tres meses en los que, en realidad, sí estaba realizando guaridas por las que ingresó otros 1.475 euros. «Ambas remuneraciones son incompatibles», recuerdan los auditores.

El problema excede al caso personal. En 2015 las nóminas del personal recogían 190 conceptos retributivos distintos, y para verificar su legalidad, la Sindicatura seleccionó 47. De ellos hay siete «para los que no existe ninguna regulación que soporte los mismos»; es decir, que se empezaron a aplicar estos complementos compensatorios, de productividad y pluses en general sin cumplir los trámites legales.

El informe recuerda que una sentencia del Tribunal Supremo de 2011 obligaba a actualizar el complemento de jubilación. Como en el año analizado no se había hecho, la consecuencia es que hubo «pagos indebidos no prescritos estimados por el Sespa en un importe de 680.000 euros». El procedimiento dicta ahora que la Sindicatura eleve ahora el documento a la fiscalía del Tribunal de Cuentas para que analice si se dan las condiciones para abrir una inspección y exigir la devolución de los importes.

Los problemas de horario y retribución también alcanzan a la propia contratación. El informe identifica a un trabajador proveniente del Sanatorio Adaro en un puesto que no le corresponde.

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