«La salud también es política social y empleo»

Eduardo Sánchez Guardado, José Ignacio Pérez, María Folgueiras, César Fernández y María Dolores Andreu, quienes subirán a recoger la Medalla de Plata en nombre de la red de Primaria, con Francisco del Busto (cuarto por la izquierda) y José Ramón Riera (primero por la derecha).
Eduardo Sánchez Guardado, José Ignacio Pérez, María Folgueiras, César Fernández y María Dolores Andreu, quienes subirán a recoger la Medalla de Plata en nombre de la red de Primaria, con Francisco del Busto (cuarto por la izquierda) y José Ramón Riera (primero por la derecha). / MARIO ROJAS

Más de tres mil profesionales de Atención Primaria reciben su homenaje tras años de lucha por mantener la calidad

G. POMARADA OVIEDO.

Acostumbrados al segundo plano de consultas y centros sanitarios, los profesionales de Atención Primaria del Servicio de Salud del Principado (Sespa) reciben hoy el reconocimiento de la sociedad asturiana, por cuya salud velan desde hace tres décadas. La red cuenta actualmente con 3.150 profesionales, entre ellos 1.140 médicos de familia, urgencias y pediatría, 1.015 enfermeras y casi 1.000 personas que trabajan en diferentes departamentos.

Cinco profesionales de los distintos ámbitos subirán hoy al escenario a recoger en nombre de sus compañeros una distinción, la Medalla de Plata, que llega tras años de batalla por mantener la calidad del sistema. Ayer, los cinco representantes sanitarios recibieron un homenaje previo y trataron la realidad del servicio en una reunión privada con el consejero de Sanidad, Francisco del Busto, y el gerente del Sespa, José Ramón Riera.

«Hemos pasado una crisis de la que poco a poco nos vamos recuperando, pero aún necesitamos más formación e investigación. Nos metemos en la consulta y a veces parece que nos olvidamos de todo lo demás», apunta María Folgueiras, médica de Atención comunitaria en el centro de salud de Trevías. Desde que en 1984 se aprobase el Real Decreto de Estructuras Básicas de Salud, la sanidad «ha cambiado mucho para bien. Pasamos de la jornada de dos horas y media y tener que estar localizados por la tarde a las siete horas», rememora José Ignacio Pérez Candás, pediatra con treinta y cinco años de trayectoria que le han llevado por los centros de salud de media Asturias, desde zonas rurales hasta las grandes ciudades.

María Dolores Andreu representará en la gala de hoy al personal administrativo, que en estos años ha cambiado «el papel y el boli» por un sistema plenamente informatizado. «Se ha avanzado mucho en poco tiempo. Todo era manual, con fichas de colores. Ahora abarcamos más, no hace falta dar tres vueltas para lo mismo como antes», valora la auxiliar administrativa del centro de salud de La Magdalena, en Avilés, y con cuarenta y seis años de experiencia en la Sanidad asturiana a sus espaldas.

Tras cuatro años como residente y tres como eventual, el médico César Fernández es uno de los profesionales recién incorporados al sistema. «Estamos en un momento en el que atendemos a muchos enfermos y tenemos una sobrecarga de trabajo que no nos permite cubrir todos los aspectos que nos gustaría. Espero que este premio sea un revulsivo para volver a los orígenes de la Atención Primaria», confía. Entre los aspectos a recuperar, el conjunto de profesionales coincide al señalar la medicina preventiva. «Ese debe ser el eje de la Atención Primaria. A veces la frecuentación en las consultas es excesiva y hay que cambiar esa dinámica, nos alarmamos por fiebres o catarros que podrían esperar unos días. Los ciudadanos se tienen que empoderar de su salud», defiende Pérez Candás.

Por las consulta y centros sanitarios no solo pasan ciudadanos con problemas de salud, los profesionales sanitarios y no sanitarios son testigos directos de realidad social de la región. «La salud no solo depende de la Sanidad, también de otros determinantes sociales; todas las políticas sociales, de empleo o de desarrollo sostenible determinan la salud», recuerda el pediatra.

El mayor reconocimiento, dicen, «es el del día a día. Es reconfortante ver cómo perciben los usuarios el sistema, es un puntal del régimen social», apunta Eduardo Sánchez, profesional del servicio de urgencias de Pola de Siero. «Me quedo con el cariño de niños, padres y abuelos. Si volviese a nacer volvería a ser médico», cuenta Pérez Candás.

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