Sanidad estudia cambios en la fachada del HUCA tras los estallidos de cristales

El último de los cristales que se rompió, hace una semana, en la zona de Consultas Externas del HUCA. / E. C.

El consejero quita importancia a la rotura de vidrios y afirma que «es más un problema de incomodidad que de inseguridad»

L. MAYORDOMO GIJÓN.

El consejero de Sanidad, Francisco del Busto, considera que los estallidos de cristales en la zona de Consultas Externas del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) que se han venido produciendo en los dos últimos años en las instalaciones de La Cadellada no suponen un riesgo para los profesionales ni para los pacientes. «No es un problema específicamente de seguridad, sino de incomodidad», aseguró ayer en Gijón, donde visitó una de las casas de acogida de la Fundación Siloé.

El último suceso de estas características tuvo lugar el martes 22 de agosto. En torno al mediodía, uno de los ventanales de la segunda planta del ala de Consultas Externas se rompió y cayó al suelo hecho añicos. Afortunadamente, no había nadie en la zona en ese momento. Del Busto aseguró entender «perfectamente la intranquilidad de un ciudadano que está en una sala de espera y, de repente, se rompe un cristal. El desasosiego que le puede generar es importante».

«Lo más seguros posible»

Pero, subrayó el consejero, los cristales con los que se cubrió la fachada del nuevo HUCA fueron elegidos por ser, «precisamente, los más seguros posibles». Porque «estallan, y estallan como estallan», por una cuestión de seguridad, al hacerlo «en partículas milimétricas en lugar de en grandes trozos».

A raíz de producirse los primeros estallidos de cristales, la primera medida que adoptó el Servicio de Salud del Principado (Sespa) fue la de colocar unas cornisas de metacrilato para proteger las zonas de paso de profesionales y usuarios del hospital. Las obras, que costarán 176.000 euros, empezarán en septiembre y se prevé que estén concluidas a principios de octubre. «No hay ningún retraso», puntualizó Del Busto.

Al mismo tiempo, se ha solicitado a una empresa experta en este tipo de material que plantee otras alternativas que mejoren su seguridad. Soluciones que, según explicó el consejero, podrían ir desde la sustitución de los vidrios hasta la aplicación de un tratamiento específico mediante el recalentado de los cristales a 250 grados. Es, aseguró, lo que se están planteando las grandes industrias fabricantes de Estados Unidos, donde «los edificios se construyen con estos cristales porque pesan menos que el ladrillo» y donde se están produciendo los mismos problemas de rotura que ahora afectan al HUCA.

Desde 2015 se han registrado en el HUCA siete casos de estallido de cristales. Todos en los patios interiores del edificio de Consultas Externas.

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