Sanidad jubilará a 473 médicos de familia en siete años sin relevo seguro

El consejero de Sanidad, Francisco del Busto, durante su intervención en el Pleno de la Junta. / E. C.
El consejero de Sanidad, Francisco del Busto, durante su intervención en el Pleno de la Junta. / E. C.

Ampliar las plazas MIR y agilizar la acreditación de unidades docentes, entre las trece medidas planteadas para atajar la falta de profesionales

Laura Mayordomo
LAURA MAYORDOMOGijón

La amenaza es real. Y tiene cifras. El Principado cuenta con un informe que cuantifica en 473 el número de médicos de familia que se jubilarán de aquí a siete años y cuyo relevo no está garantizado porque precisamente en esta especialidad es «donde más se han reducido las plazas de formación» MIR que anualmente convoca el ministerio. La Consejería de Sanidad sabe desde hace una década a lo que se enfrentaba. Por eso sostiene que «si no se aumentan esas cifras, en 2020, por ejemplo, habrá problemas para reemplazar al medio centenar de médicos de familia que se jubilan ese año».

El departamento que dirige Francisco del Busto considera que la solución pasa por recuperar la docencia MIR en los hospitales comarcales de Jarrio, Cangas del Narcea, Mieres y Jove, en Gijón. De hecho, la consejería está trabajando con el Ministerio de Sanidad en un plan formativo en estos centros que permita recuperar al menos una parte de las plazas que se perdieron en los últimos años.

Hay, a juicio de la consejería, otra posible solución. La de que la Facultad de Medicina aumente a medio y largo plazo su 'numerus clausus' -en la actualidad limitado a 150 alumnos de nuevo ingreso por curso-, pero ésta es una medida que rechaza el decano por considerar que iría en detrimento de una formación de calidad. El Gobierno regional, por el contrario, insiste en que «la creencia de que nuestros hospitales son insuficientes para ofrecer una formación práctica de altísima calidad a más alumnos no se apoya en los hechos».

Otras seis especialidades

La de medicina comunitaria y de familia no es la única especialidad en la que han saltado las alarmas. Si se abre el abanico, la realidad es que en la plantilla estructural de la sanidad asturiana hay ahora mismo cerca de 1.300 facultativos nacidos antes de 1960 y que, por tanto, llegarán a la edad de jubilación antes de 2025. Representan aproximadamente un tercio de la plantilla del Servicio de Salud del Principado (Sespa). Y son las especialidades de pediatría, traumatología, oftalmología, otorrino, radiología y anestesia las que más necesidades de profesionales presentan en la actualidad.

La situación de Asturias no es muy distinta a la del resto del país. La falta de médicos motivó la creación de un grupo de trabajo entre ministerio y comunidades que el pasado lunes celebró su quinta y última reunión. En ella se consensuaron trece medidas que la propia ministra, Dolors Montserrat detalló esta semana en el Congreso de los Diputados y que incluyen varias de las que el consejero asturiano había planteado en la reunión del Consejo Interterritorial del pasado noviembre.

Entre esas propuestas se encuentra la de flexibilizar la acreditación de nuevas unidades docentes en los hospitales, como paso previo para aumentar la oferta de plazas MIR. También se plantea realizar un nuevo estudio de necesidades de especialistas, identificar los puestos que más cuesta cubrir en cada comunidad, incentivar a los profesionales que trabajen en plazas de difícil cobertura o deficitarias y revisar los planes de recursos humanos de las autonomías a cinco, diez y quince años vista. Otro aspecto que también defendía el Principado y que se incluye en ese listado de medidas era el de mejorar la coordinación de las diferentes categorías profesionales para evitar fugas de médicos entre autonomías.

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