Santander pone piso al trasplantado

La ovetense Khadija Chamrouk, junto a su marido, Francisco Sánchez, en el piso de Santander. / MARÍA GIL LASTRA
La ovetense Khadija Chamrouk, junto a su marido, Francisco Sánchez, en el piso de Santander. / MARÍA GIL LASTRA

Una asturiana, que recibió dos pulmones, estrena el domicilio que Cantabria ofrece a enfermos y familiares

R. MUÑIZ / A. R. GARCÍA GIJÓN / SANTANDER.

Vive en Oviedo, se llama Khadija Chamroukh, y hace un mes acudió a Cantabria a someterse a un doble trasplante de pulmón. Ha encontrado ayuda extra para superarlo. La Asociación para la lucha contra las enfermedades de riñón (Alcer), con la ayuda del Servicio Cántabro de Salud, ha habilitado un piso próximo al Hospital Marqués de Valdecilla. «Está cerquita, a diez minutos del centro, y lo ofrecemos a transplantados y familiares», explica Jesús Gómez, presidente de Alcer.

«Aquí estoy bien, me aporta mucha tranquilidad estar tan cerca del hospital», reconoce Chamroukh. En Oviedo le espera su casa, un cuarto sin ascensor. La mujer, de 57 años, recuerda que antes de la intervención «apenas podía salir, estaba con oxígeno las 24 horas». Volver a esos escalones le da miedo por ahora.

«Antes de este piso, lo normal es que en su situación se alargase el ingreso hospitalario», señala Gómez. Cuenta que la idea la tomaron de experiencias parecidas que existen en Madrid, Vizcaya, Málaga y Salamanca. Que la necesidad la venían detectando desde hace tiempo. «Valdecilla era el sitio donde se hacían los trasplantes renales en el norte», agrega. Trabajaron para ayudar a esos enfermos y sus familiares. Localizaron el piso y pusieron un trabajador social para respaldar a los usuarios. Ahora el trasplante de riñón se practica en más centros regionales, pero la idea es buena y abierta a otros enfermos. A Chamroukh, su marido Francisco Sánchez, y los que vengan detrás.

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