El sector turístico exige al Principado un plan para frenar el exceso de oferta y la masificación

Constata un agosto con menos rentabilidad y viajeros y alerta sobre «el pinchazo de la burbuja turística» si no se llevan a cabo medidas específicas

CHELO TUYA GIJÓN.

Cuando explotó la burbuja del ladrillo, en 2008, el sector turístico asturiano ya lideraba en plazas de alojamiento. Tenía en aquel momento 75.373. Había ya concejos con más camas para turistas que vecinos. Durante los once años de crisis económica, la industria del ocio fue la única en crecimiento. Lo ha hecho hasta amontonar 10.200 plazas más. Hoy, con una oferta de 85.573, a la que hay que sumar la cada día creciente de pisos turísticos (ayer llegaba a 1.343 plazas), el sector advierte: «La siguiente en explotar será la burbuja turística».

Una explosión para la que Asturias «no está preparada». Lo dice con rotundidad Fernando Corral. El vicepresidente de Otea, la patronal que aglutina a la hotelería y la hostelería asturiana, es especialista en análisis. Y los últimos que ha hecho le preocupan. «Estamos en un momento de triunfalismo que no se ajusta a la realidad. Es cierto que, en momentos punta, llenamos, pero no vale solo mirar lo que ocurre en San Mateo o en la Semana Grande. La ocupación media anual de Asturias está por debajo del 47%».

Una tasa que significa que a lo largo del año, más de la mitad de las plazas de alojamiento de la región están vacías, lo que lastra la rentabilidad de un sector que «en agosto logra el 40% de los ingresos del año. Hay que tener en cuenta nuestra tipología turística: hay pocas cadenas, la mayoría son establecimientos familiares que tienen que abrir todo el año. Y en febrero la tasa de ocupación es mínima».

Lo dice él y le da la razón la estadística. En cada análisis mensual que realiza el Instituto Nacional de Estadística (INE) se evidencia que, aunque Asturias crece en turismo y pernoctaciones, la tasa de ocupación es la más baja del país. Y con ella, la de la rentabilidad. En el primer semestre, la media no llegó a 20 euros por habitación disponible.

«Con ingresos medios de 25 euros por habitación no hay muchas alegrías. ¿Que es mejor que la cifra de años anteriores? Cierto, pero no es buena o, mejor dicho, no es suficiente», explica Corral.

Por ese motivo, deja clara la necesidad del sector de que el Principado lleve a cabo «un estudio en profundidad de la oferta existente. ¿Podemos tener más plazas? Es verdad que no se pueden poner puertas al campo, pero estamos en un momento en el que hay que tomar decisiones. Empezamos a ver los primeros síntomas de que la burbuja turística va a explotar, que será la siguiente tras la de la construcción. Y, lamento decirlo, Asturias no está preparada para eso».

Entre esos primeros síntomas que apunta Corral está la evolución turística de agosto. «Llevamos días hablando de cifras récord. De que el primer semestre fue bueno. Y no decimos lo contrario: vinieron más turistas y hubo más pernoctaciones. Pero ahora vemos ya un freno. Las previsiones para agosto no eran buenas y estamos viendo que los datos son aún peores».

Estudio de carga

Una sensación que no tiene solo la hotelería. Dentro de la Mesa de Turismo de la Federación Asturiana de Empresarios (Fade) los diferentes sectores realizan el mismo análisis. «Necesitamos un estudio de carga. Uno serio. Que nos diga qué capacidad tenemos para recibir visitantes. Hay muchos pueblos con más plazas de alojamiento que vecinos. No tenemos servicios para atenderlos».

Así lo asegura Adriano Berdasco. El presidente de la Federación Asturiana de Turismo Rural (Fastur) fue el primero en pedir freno al exceso de oferta. La rural ha crecido un 35% durante la crisis. Ofrece ya 18.366 plazas, lo que impide que, pese al tirón de turistas, se logren buenas tasas de ocupación. Según INE, la media del semestre ha sido del 9,5%.

No es mucho más alta la tasa de ocupación de los campings asturianos. Tony Amieva, integrante de Otea y gerente del mayor de la región, el municipal de Deva, aclara que «nadie cuestiona que estamos creciendo, pero sí que lo hacemos a menor velocidad que el resto. Estamos por detrás del resto en el norte».

Amieva reclama al Principado «una promoción específica, porque nuestro turista es diferente al hotelero o al rural». Como sus compañeros, espera que el Principado realice «un análisis serio de la situación, porque el país lleva dos años de récord turistico, pero Asturias crece más lenta».

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