Segundo ataque de un oso a un rebaño en Cangas del Narcea

Una de las ovejas muertas en Caldevilla de Rengos.
Una de las ovejas muertas en Caldevilla de Rengos. / USAGA

«En las ciudades se mata a las palomas porque molestan y a nosotros nos dan cursos para aprender a convivir con la fauna que nos arruina», dice Usaga

S. G. A GIJÓN.

Segundo ataque de un oso en quince días en la misma finca. Una incursión que se saldó con, en principio, cuatro ovejas muertas. Esta última agresión, cuenta el sindicato Usaga, tuvo lugar el pasado domingo. Y el afectado fue, de nuevo, Segundo Menéndez, de Caldevilla de Rengos. «El dueño de los animales no ha podido controlar el rebaño, que se encuentra despavorido por el monte, para efectuar el recuento y ver todas las bajas», añadieron en Usaga.

«Queremos denunciar la situación a la que se nos está sometiendo a los ciudadanos del mundo rural, que no somos ya de segunda sino de tercera o más», arremete este sindicato contra las administraciones.

«Nadie toma medidas para solucionar el problema de la fauna salvaje que arruina y aburre a miles de ganaderos, pero en el mundo urbano, los jabalíes, las palomas y las gaviotas molestan y hay que matarlos ya», lamenta Usaga. Y, añade, «a nosotros se nos quieren dar cursos para que aprendamos a convivir con quienes matan a nuestros animales y destruyen nuestras cosechas».

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