Muere ahogado al intentar rescatar a un niño en Buelna

Llanes. Un rescatador del helicóptero de Bomberos de Asturias lleva en sus brazos al fallecido tras sacarlo de la mar a la que entró a salvar a un menor. / JUAN GARCÍA LLACA

Un vizcaíno de 52 años se convierte en la segunda víctima mortal en las playas asturianas en 24 horas

LUCÍA RAMOS / J. F. GALÁN/ CHELO TUYA / RAMÓN MUÑIZ LLANES / CASTRILLÓN /GIJÓN.

«Nos metimos en el mar cinco minutos. Se veía que la mar estaba brava. Vimos que la gente miraba hacia un lugar, donde había un niño. Tres chavales y un señor entraron a por él. Ellos y el niño salieron. Él, no». Nazaret Cienfuegos no se olvidará del 29 de julio de 2017. El 'señor' que no salió del agua es J. C. P., de 52 años, natural de Lejona (Vizcaya), pero con vivienda estival en Colombres. Pasaba un día de playa con su mujer. Entró a ayudar a un niño en apuros y murió ahogado. Es el segundo bañista muerto en Asturias en menos de 24 horas. El día anterior la tragedia tuvo lugar en la playa de Barayo, en Puerto de Vega.

La muerte de J. C. P. llega, también, en la segunda jornada consecutiva de playas con prohibición de baño, debido a las condiciones de la mar. Treinta arenales lucieron ayer la bandera roja que impide entrar al agua. Treinta arenales en los que se vivieron conflictos entre los servicios de salvamento y bañistas disconformes con la prohibición.

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En la de Buelna no hubo discusión porque no existe servicio de salvamento. Fue un bombero que estaba en el arenal el que, a las 17 horas, avisó al 112 indicando que había alguien flotando en el mar. Hacia el lugar se desplazó una embarcación del servicio de salvamento de playas de Llanes, gestionado por Cruz Roja y dos vehículos de coordinación, bomberos del Parque de Llanes, Policía Local, Guardia Civil, y Grupo de Rescate de Bomberos del SEPA a bordo del helicóptero medicalizado.

«No sé dónde está mi marido»

«Una mujer se levantó diciendo que no encontraba a su marido. Fue muy duro, porque era el fallecido». Checa Molina, turista vallisoletano, fue testigo de todo el operativo de rescate, muy complicado debido a la zona rocosa a la que el mar llevó el cuerpo del infortunado vasco.

El rescate lo hicieron los bomberos del SEPA desde el helicóptero. Lo sacaron en torno a las 17.45 horas en una maniobra complicada. La funeraria se llevó el cadáver pasadas las 19 horas.

«Había mucha resaca», confirma Checa Molina, quien también reitera la versión de que «unos chicos estaban en el agua, pero lograron salir de milagro. Fue cuando vino un hombre preguntando si alguien echaba de menos a alguna persona en la playa». En ese momento, la esposa del fallecido levantó la voz.

Mientras en Buelna todos quedaban conmocionados por lo ocurrido, en la playa pequeña de Torimbia los socorristas tuvieron que rescatar a dos bañistas. Uno de los rescatadores resultó herido leve, ya que se trata de una zona rocosa y la maniobra fue complicada.

Además, a lo largo de la jornada la Policía Local de Llanes debió intervenir en dos ocasiones, una en la playa de Ballota y otra en la de Andrín, después de que varios bañistas decidieran saltarse la prohibición y adentrarse en el mar. Cuando los socorristas les llamaron la atención, los bañistas se enfrentaron a ellos y fue necesaria la intervención de los agentes para desalojarles de ambos arenales.

«Sufrimos insubordinación»

Enfrentamientos que se repitieron a lo largo de la costa. El coordinador de salvamento de Castrillón, Nacho Flórez, habló directamente de «insubordinación. Es lo que sufrimos casi cada día», ya que los profesionales de los servicios de salvamento «no tenemos autoridad».

Salvo que las ordenanzas municipales incluyan la posibilidad de sanción, «lo que no pasa en la mayoría de los concejos», los integrantes de los servicios de salvamento deben llamar al 112. «Desde allí se tramita el aviso a la Policía Local o a la Guardia Civil, que acuden al arenal para analizar lo sucedido e imponer la sanción necesaria».

Una falta de autoridad que no solo afecta en el caso de prohibición de baño, sino también en los horarios de uso de los arenales por los perros o la imposibilidad de acampar en las playas de forma permanente. «Salvo que las ordenanzas municipales fijen esa posibilidad, los equipos de salvamento deben avisar a la policía en caso de conflicto».

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