«Por seguridad, no podemos habituar al oso a la presencia humana»

Un oso trata de cruzar la carretera, el pasado domingo, cerca de varias personas. / E. C.

La Fundación Oso e IU reclaman una norma que regule los avistamientos para impedir que sufran acoso y situaciones de peligro con turistas

M. M. C. GIJÓN.

La Fundación Oso Pardo (FOP) y el diputado regional de IU Ovidio Zapico reclamaron ayer al Principado una regulación urgente del turismo en torno a esta especie en peligro de extinción, que está viviendo situaciones de acoso que suponen «un importante problema» para su conservación y un riesgo para los curiosos que acuden a observar a los plantígrados.

La FOP insiste en reclamar medidas y una normativa, como viene haciendo desde hace tiempo, después de lo ocurrido el pasado domingo en Alto Sil (León), donde «decenas de personas acosaron» a un ejemplar que se alimentaba en un robledal cercano a una carretera. IU es más tajante. Ovidio Zapico se dirigió al consejero de Empleo, Industria y Turismo: «Exigimos celeridad y concreción a Isaac Pola para que presente toda la normativa de avistamiento de especies y, en especial, la del oso cantábrico», indicó.

La fundación conservacionista explica, por su lado, que en un año de importante sequía como este, los osos dependen de determinadas manchas de robledal con una alta producción de bellotas para alimentarse. Ese es el caso, apunta la FOP, del robledal en el que están teniendo lugar los acosos, lo que está ocasionando una grave molestia para los osos en un momento crítico, como es el de la preparación para pasar el invierno con las máximas reservas posibles en su organismo.

La FOP asegura que está siendo testigo de estas situaciones desde principios de septiembre y que en algunos casos ha llegado a registrar hasta 40 vehículos aparcados junto a la carretera, especialmente los fines de semana, sin que hubiera presencia de ninguna autoridad, «aunque la situación fuera previsible».

Desde IU se advierte que el caso ahora conocido «ha de suponer un punto de inflexión para estas prácticas». Y es que Ovidio Zapico indica que si la puesta en marcha de una regulación «no se hace pronto y bien, corremos el riesgo de hacer insostenible una práctica que, haciéndola dentro de parámetros y garantías, puede ser una ayuda a esas zonas de montaña».

Los curiosos que persiguen contemplar de cerca a los plantígrados han llegado a colocarse a solo 150 metros de distancia de los animales, provocando que abandonaran su alimentación y exponiéndose además a una reacción agresiva de los osos al sentirse amenazados, o bien «a generar una indeseada habituación del animal a la presencia humana».

Para agravar aún más las molestias que están sufriendo los osos en estos montes leoneses limítrofes entre Páramo y Palacios del Sil, un incendio del que se tienen sospechas que haya sido intencionado, según la FOP, está arrasando las manchas de robledal que les dan abrigo y sustento. «El turismo es una fuente de riqueza para la población local y bien regulado y desarrollado no supone ninguna molestia para los animales», apunta la fundación.

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