«Tengo que ir con la sentencia del juicio siempre», dice otra víctima

CH. TUYA GIJÓN.

No figura en las estadísticas de víctimas de violencia de género de Asturias. Pese a que estuvo a punto de morir, ya que su exmarido la lesionó gravemente, «no tengo ningún documento oficial que diga que soy víctima», asegura. Sus hijos, que también estuvieron en peligro, no tienen «ningún tipo de ayuda». Y eso que su caso no fue fácil. Ella prefiere permanecer en el anonimato, pero su exmarido, el mismo que intentó matarla a ella, a los hijos de ambos y a quien los protegía, está en la cárcel. Cumple condena por asesinar a quien se interpuso entre ambos.

Una situación que la burocracia no la deja olvidar. «La falta de documentos oficiales hace que tenga que llevar y presentar siempre la larga y extensa sentencia del juicio». Para matrículas de colegios, permisos de viaje, asistencia sanitaria, «erre que erre, me piden la firma del padre. Ya no sé cómo decir que está en la cárcel».

Que está y que estará. Y que, cuando salga, tendrá una orden de alejamiento de ellos. «Se supone que, cuando salga o si pide un permiso, nos tienen que avisar... Se supone», duda, a la vez que agradece el control policial que aún sigue su caso. «Hay un seguimiento periódico. Llaman para saber de mi situación». Porque, su caso sí aparece en el Sistema de Seguimiento Integral de Violencia de Género (VioGén). Con riesgo 'no apreciado'.

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