«Nos sentimos prisioneros en el aeropuerto de Gatwick»

Algunos de los pasajeros afectados, en el aeropuerto de Gatwick.

Paula Navarro tardó nada menos que 34 horas en llegar a casa debido a la cancelación «por motivos técnicos» del vuelo VY7315, operado por Vueling

E. RODRÍGUEZ GIJÓN.

Paula Navarro llegó ayer a las 2.30 horas de la madrugada al aeropuerto de Asturias, el lugar en el que tendría que haber aterrizado a las seis y media de la tarde del viernes. Lo que iba a ser un vuelo tranquilo, de apenas dos horas, se convirtió en una experiencia difícil de olvidar. Nada menos que 34 horas tardó en llegar a casa debido a la cancelación «por motivos técnicos» del vuelo VY7315, operado por Vueling. El avión tenía que haber despegado del aeropuerto londinense de Gatwick a las cuatro y media de la tarde y, a las siete, se les informaba de que se suspendía. A partir de ahí comenzó un periplo en el que, según explican esta pasajera y otros compañeros de vuelo, «Vueling no ofreció ninguna explicación». «El número para reclamar nos derivaba a la página web y ésta, en 'contáctenos' nos pedía descargar una aplicación en la que, de nuevo, nos remitía al primer número».

No había personal de la aerolínea en Gatwick y la información que les pudo ofrecer la plantilla del aeropuerto venía «por mail». Allí se indicó al pasaje que serían reubicados en dos vuelos que saldrían al día siguiente: uno, de Gatwick, en dirección a Bilbao y el otro, de Heathrow, hacia La Coruña. A los que iban acompañados se les recolocaría en el primero y a los que iban solos, en el que llegaba a Galicia. Para ambos tendrían que esperar a las 20 y 20.30 horas. Tendrían que aguardar un día más.

A la indignación se les sumó «las pocas facilidades» que, dicen, les dieron. Porque una queja generalizada es que a quienes quisieron buscar otra alternativa y volar con otra compañía Vueling no les iba a pagar el hotel. Finalmente no fue así, pero también hubo diferencias de criterio. Quienes salieran de Gatwick tendrían derecho a un vale para tres comidas de 20 libras (poco más de 22,5 euros), mientras que los de Heathrow, no. Tampoco, afirman, se les permitió cambiar de opción. A Paula, por ejemplo, le venía mejor aterrizar en Bilbao y no pudo, pese a que luego se comprobó que había plazas libres en el vuelo.

«Ha sido todo muy cansado», relata esta pasajera. « Porque no te ofrecían nada y solo a fuerza de insistir y exigir conseguías las cosas. No es culpa nuestra que el vuelo tenga una avería», afirma. Pero sus preocupaciones no solo se limitaban a si la compañía les iba a ofrecer alojamiento y mantenimiento. También les inquietaba saber qué iba a pasar una vez en sus lugares de destino. ¿Cómo iban a llegar a casa? Porque« tampoco eso se lo confirmaban. «No entendían que quienes veníamos con niños no podíamos aterrizar en Bilbao y La Coruña sin tener un transporte adecuado para ellos», indica otro pasajero. Al final, la compañía contrató autobuses de ALSA para trasladarlos a Asturias (al grupo mayor que venía de Bilbao y a los once de La Coruña). «El chófer nos preguntó dónde queríamos que nos dejara. En mi caso, opté por el aeropuerto de Asturias, porque me caía más cerca de casa, aunque también hubo parada en Oviedo», detallá Paula, que tenía programada una intervención quirúrgica el sábado en Cabueñes a la que no pudo acudir.Finalmente, el hospital se la ha pospuesto para dentro de unos días. Como muchos de ellos, reclamará: los 250 euros por la cancelación y los gastos de bolsillo. Pero lo triste, dice, es que «ya no me quedan ganas de repetir con Vueling. Nos sentimos prisioneros en Gatwick. No nos dejaban salir porque, si nos movíamos, perdíamos toda opción de vuelo».

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