El Sespa incorpora un protocolo para prevenir el suicidio basado en la detección precoz de los casos

El objetivo del documento es incrementar la detección precoz de los pacientes con ideación, planificación o comportamiento suicida

EUROPA PRESS

El Servicio de Salud del Principado (Sespa) pone en marcha en el área sanitaria del Nalón el protocolo para prevenir y actuar ante el riesgo de suicidio, que se extenderá en las próximas semanas al área sanitaria IV (Oviedo) y posteriormente se implantará en las demás.

El gerente del Sespa, José Ramón Riera, y el responsable de la Unidad de Coordinación de Salud Mental, José Ángel Arbesú, han presentado este lunes el documento, que contribuye a mejorar la detección, la coordinación y los tiempos de intervención.

Se trata de una herramienta que permitirá dar respuesta a un fenómeno complejo de origen multifactorial. Los suicidios no se pueden atribuir a una sola causa, aunque la mayoría se deben a enfermedades mentales, como depresión, psicosis y toxicomanías, e intervienen factores psicológicos, sociales, biológicos, culturales y ambientales.

Un grupo de trabajo multidisciplinar, coordinado por la Unidad de Salud Mental e integrado por profesionales de enfermería, psiquiatría, medicina familiar y comunitaria, trabajo social y psicología clínica, ha sido el encargado de redactar el protocolo que ha contado, además, con 29 revisores externos.

El objetivo del documento es incrementar la detección precoz de los pacientes con ideación, planificación o comportamiento suicida, lo que se conoce como comportamiento autolítico. Para ello, se aborda el problema desde las consultas de atención primaria, sus servicios de urgencias y los hospitalarios, en coordinación con salud mental.

El texto plantea la necesidad de llevar a cabo acciones para mejorar la formación de profesionales sanitarios, actuar en la sensibilización de la población general sobre salud metal, poner en marcha medidas para reducir los factores de riesgo e incidir especialmente en las intervenciones dirigidas a prevenir repeticiones de tentativas de suicidio.

En los centros de salud es donde se detectan los pacientes con ideación suicida y la mayor parte de los intentos autolíticos. En estos casos, se propone al facultativo realizar una evaluación clínica que permita establecer el riesgo. La intervención será inmediata con aquellas personas que presenten una tendencia autolítica elevada, a las que atenderán profesionales de salud mental en menos de 10 días y con contacto telefónico previo.

Por su parte, en las urgencias de atención primaria y hospitalaria, cuando se detecte una tentativa suicida, se optará también, en función del riesgo, por derivar al paciente a su médico de familia o al servicio de salud mental.

Los datos muestran que el riesgo de repetición de un intento de suicidio tras ser atendida la persona en los servicios de urgencias hospitalarias es del 25%. Por tanto, para evitar nuevos intentos, resulta prioritaria la detección en este ámbito, con el fin de realizar una intervención que permita mantener un contacto activo y continuado con el paciente.

Además, en la historia clínica electrónica se habilitará un código que registrará todos esos casos para facilitar a los profesionales el seguimiento y conocimiento de cada situación.

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