El Comercio

Lieres y El Carbayu inician el curso con el 50% de las plazas de tres años libres

Alumnos a la salida de los colegios Hermanos Arregui y Celestino Montoto de La Pola.
Alumnos a la salida de los colegios Hermanos Arregui y Celestino Montoto de La Pola. / Pablo Nosti
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  • Los tres institutos de Siero están a la espera de cerrar el plazo de matriculación y rozarán los 1.700 alumnos

El nuevo curso está a la vuelta de la esquina. Los centros escolares aprovechan estos días para determinar los proyectos que desarrollarán y recibir las últimas matrículas. El año se inicia en Siero con una disminución en el alumnado de tres años en varios de sus colegios.

En el centro de Educación Infantil Peña Careses -con 270 inscripciones- al igual que en El Carbayu de Lugones -con 180- no han tenido que baremar para seleccionar a sus alumnos. Los polesos cuentan con diez plazas vacantes para la clase de tres años, mientras que en Lugones han notado «una disminución del 50%» en esa clase, aunque aún están a la espera de las solicitudes de última hora.

Estos dos centros comienzan el curso con obras. En el Peña Careses, las de la cubierta y fachada que «estarán finalizadas el lunes, así nos han garantizado que va a ser», confía Ana Pérez, jefa de estudios. Mientras, en El Carbayu se están ejecutando los trabajos del comedor, una mejora que la directora, Eva Pello, espera que acabe «en el plazo establecido».

El Hermanos Arregui tiene dieciocho alumnos en el primer curso. «Podríamos llegar hasta veintiséis», explica María Antonia Coviella, jefa de estudios. Con las inscripciones en el resto de clases han alcanzado los 469 escolares. Este colegio estrenará además nueva junta directiva compuesta por, además de Coviella, Eva Iglesias en la dirección y Begoña Mella como secretaria. Por su parte, sus vecinos del Celestino Montoto aún pueden aceptar hasta otros siete niños.

Esta disminución en matriculaciones de tres años se rompe únicamente en El Berrón. Al ser el único de la localidad, en Los Campones tienen la obligación de aceptar todas las solicitudes. Solo en alumnos de nuevo ingreso alcanzan la treintena. Tendrán este curso unos trescientos escolares en total.

El colegio de Lieres tiene 82 alumnos y también ha notado la bajada en Infantil en un 50%, pasando de diez a cinco nuevos ingresos. En Carbayín Bajo, estrenan dirección. «Tenemos que adaptarnos y conocer las situación antes de tomar decisiones», afirma María Porras, la directora. Ellos tienen catorce alumnos, al contrario que en El Cotayo de Carbayín Alto donde alcanzan los setenta.

La Ería de Lugones registra un número similar al curso pasado con algo más 410 alumnos, compensando las bajas principalmente de los que empiezan en el instituto con nuevas altas y principalmente los pequeños de Infantil. «Tenemos más o menos los mismos que el curso pasado», subraya el secretario, Manuel Olay.

El otro centro de la población, el Santa Bárbara, ha incrementado el número de escolares con 376 inscritos que, según indican desde el colegio, «están muy repartidos, no hay un curso en concreto en el que haya subido más». A nivel pedagógico continuarán con el programa de aprendizaje cooperativo aumentando las técnicas gracias a las pizarras digitales que habrá en todas las clases.

En la vecina localidad de La Fresneda, la directiva del centro aún no ha cerrado el número de alumnos. «Estamos ajustando los listados de movimientos con los que se han ido y venido. Aún estamos matriculando, hemos aumentado el número de niños pero aún no tenemos la cifra cerrada», explica Beatriz Suárez, directora.

Secundaria

Los centros de Secundaria realizan estos días los exámenes de recuperación y aún no disponen de cifras cerradas. Por ahora, el Juan Villanueva cuenta con 645 alumnos. El centro participará en un programa de intercambio, 'Erasmus +', con Alemania, República Checa y Francia. En el Río Nora rondarán los 500 estudiantes: «En los últimos años hemos aumentado un poco la matrícula, entre el 2% y el 3%», afirma su director, Daniel Gancedo.

Al IES Astures les habían adjudicado un primero y un tercero menos aunque en el centro confían en tenerlos. «La cuenta que tenemos es de mantener las cinco clases en cada curso», señala el director, Francisco Gago, quien confía en repetir la cifra del año pasado con 550 alumnos. En la cuestión pedagógica, el instituto seguirá con los programas de alumnos ayudantes que pasan a ser mediadores así como con otro para la integración de los jóvenes de los primeros cursos y el programa ecológico.