El Comercio

Carlos S. Rionda pregona las fiestas del Ecce-Homo y anima a potenciar Noreña en el exterior

Carlos S. Rionda, ayer, durante su pregón de las fiestas del Ecce-Homo de Noreña.
Carlos S. Rionda, ayer, durante su pregón de las fiestas del Ecce-Homo de Noreña. / PABLO NOSTI
  • El nieto de Silvestre Rionda abre las fiestas con los emigrados en el recuerdo

Las gaitas iniciaron el acto que daba el pistoletazo de salida de las fiestas del Ecce-Homo de Noreña. Los protagonistas subieron al escenario en los jardines del Ayuntamiento. La presidenta de Sonofe, Ana González, tras dar la bienvenida al pregonero, el ingeniero Carlos S. Rionda, recordó a los socios fallecidos con una mención muy especial y emotiva a Chema Fombona: «Siempre estaba en el pregón con sus banquetas preparadas. Hoy las gaitas y los tambores sonarán hasta donde estés», dijo.

Pero ayer era día de celebración y la fiesta continuó con la coronación de las reinas de la fiesta, Lucía Carrio y Sheila Suárez. Y cuando el reloj ya pasaba de las nueve y media de la noche, el pregonero, Carlos S. Rionda, tomó la palabra. Recién llegado de Miami, el nieto del noreñense Silvestre Rionda emigró con veinte años a Nueva York y después se estableció en Cuba. Sin embargo, la lejanía no le hizo olvidar sus raíces: «Noreña es fantástica», vitoréo. Una Villa Condal de la que sus antepasados siempre le hablaron y que en sus viajes, el último en abril, comprobó que «hay muy buena gente». Apoyado en fotografías antiguas hizo un repaso de su familia y otros ilustres noreñenses que emigraron «al nuevo mundo». Recordó como «en los años 60 los Rionda lo perdimos todo en Cuba porque el Gobierno se lo quedó y emigramos a Miami», donde su padre, abogado de profesión, ejerció como panadero. «Él y mi tío nos enseñaron cómo salir adelante, ser decentes y cumplir lo prometido», elogió.

Fuera de España

Rionda además de detallar sus experiencias en Noreña, lanzó varias ideas para potenciar el concejo fuera de España, con la implicación de Florida, cuya Universidad «tiene una amplia colección de revistas sobre la historia de Noreña y un programa del Ecce Homo de 1933», por lo que Noreña que puede ser un lugar atractivo «para los descendientes de emigrantes». El pregonero subrayó que estas ideas puede que funcionen y sería una manera de ayudar a Noreña, como hicieron sus antepasados.