El Comercio

«Protestamos desde hace cuarenta años por las inundaciones»

«Protestamos  desde hace cuarenta años por las inundaciones»
  • Comerciantes y vecinos de la plaza Don Pelayo de La Pola piden medidas para evitar esta situación cada vez que llueve, como ocurrió el jueves

Cuando llueve con cierta intensidad, los vecinos y comerciantes próximos a la plaza Don Pelayo de La Pola se temen lo peor. El agua suele concentrarse en torno a la glorieta, provocando que sus negocios y portales se inunden. Al hecho de que sea una zona en bajada en la que confluyen varias calles, se suma que debajo del asfalto discurre canalizado un río que viene desde Les Campes.

«Cuando llueve salta la alcantarilla de enfrente y la glorieta se llena de agua. Viene toda a parar aquí», comenta Borja Rodríguez, de la floristería Arcos Iris. El jueves vivieron esta situación: el nivel del agua llegó hasta el segundo escalón de la entrada a su tienda. Tanto él como su compañera, María Cueto, indican que en alguna ocasión «entró en la floristería». «Estamos al tanto y en cuanto vemos lo que se avecina comenzamos a recoger», indican. En el exterior tienen flores y plantas. El jueves alguna bandeja corrió calle abajo empujada por el agua y no la encontraron. «Si nos viene un invierno lluvioso estaremos así un día sí y otro también», lamentan.

Por su parte, un vecino del inmueble, José Antonio Antuña, asegura que en varias ocasiones «avisamos al Ayuntamiento porque siempre llega el agua. Hace cuarenta años que estamos protestando y parece que nadie nos escucha», subraya. Los vecinos y comerciantes son quienes dan la voz de alarma para que se corte el tráfico ya que «los coches producen olas, metiendo el agua en las tiendas. Me tengo despertado alguna vez a las tres de la mañana para levantar las tapas de las alcantarillas y conseguir que se desatasquen».

Además de la cantidad de agua que se acumula, la limpieza de los sumideros es crucial para que los efectos de las lluvias no sean tan graves. Isabel Fernández, de La Tienda de María, ve cada vez cómo la alcantarilla de delante de su negocio «sube por el agua. Cuando pasa, la gente no puede entrar en la tienda», indica. Además del incordio del remanso de agua, la apertura de alcantarillas provoca «que salga de todo. El jueves salieron varias ratas. Aquí hace falta adoptar una solución».