El Comercio

El fervor por el Ecce Homo llena Noreña

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Un grupo de cofrades, durante el desfile.

  • Miles de personas acuden a la Villa Condal para asistir a la procesión de regreso del Santu

  • «Mi abuelo siempre me había hablado de lo especial que era; hoy lo he podido comprobar», elogia el pregonero, Carlos Rionda

Es uno de los días marcados en el calendario para los noreñenses, de esos que se viven con especial emoción. La procesión de vuelta del Ecce Homo a la ermita de La Soledad volvió a ser multitudinaria. Las calles por las que pasó el Santu, como lo llaman en Noreña, estaban a rebosar. Mientras en la iglesia se celebraba la santa misa, en el exterior comenzaron a llegar decenas de devotos que se multiplicaron hasta llegar a miles durante el recorrido.

Poco antes de la una de la tarde comenzó el desfile. Delante del santo, la banda de gaitas de Noreña; detrás y a los lados, los fieles. No faltaron las mujeres que portaban velas para dejarlas en la ermita, o las que realizaron el camino descalzas. Entre ellas, las hermanas Carmen y Victoria Argüelles. Esta última llevan treinte y nueve años procesionando descalza al lado del Ecce Homo. «Pedí una cosa y me la cumplió, desde entonces cumplo con la promesa que realicé», explicó emocionada. Las hermanas, pese a ser ovetenses, descienden de Noreña, de donde era su madre y quien les inculcó la devoción por el Ecce Homo.

Los asiduos a la procesión disfrutaron con su santo. Para los que la vivieron por primera vez fue un acontecimiento emotivo. Es el caso del pregonero, Carlos S. Rionda: «Ha sido preciosa, nunca había visto y asistido a una procesión tan linda. Mi abuelo siempre me había hablado de lo especial que era, de la capilla en la que hoy hemos podido entrar y la devoción de Noreña; hoy lo he podido comprobar». Rionda tiene la intención de volver «el próximo año con la familia para que vean y vivan esto porque no encanta. Me gustaría llevarla a La Florida».

A lo largo del recorrido, el silencio solemne se rompió por la música y por la traca que se celebra en el parque frente a la Casa de Cultura. Allí se para la procesión para que el Santu vea la pólvora en su honor. A la altura del quiosco de la música llegó la siguiente parada, donde la Banda de Música de Noreña interpretó el himno de España. Por delante quedó solo el camino para llegar a la ermita, donde el repicar de la campana y fuegos artificiales dieron la bienvenida al Ecce Homo. Antes de entrar de nuevo en el templo en el que estará durante todo el año, la banda de gaitas interpretó el himno de Asturias.

«Sin buscar polémica»

La regidora de Noreña, Amparo Antuña, realizó toda la procesión detrás de la imagen, acompañada de miembros del equipo de gobierno local. Ya en su día, Antuña advirtió de que pese a la moción aprobada en mayo de adhesión a la Red de Municipios por un Estado Laico, iba a estar «donde me invitaran los noreñenses». Así lo hizo. «No estoy haciendo nada que no deba, creo que tengo que estar al lado de los vecinos y esto es una cuestión de normalidad, no hay que buscar la polémica», subrayó.

Junto al gobierno local también procesionaronlos regidores de Sariego, Saúl Bastián, y el de Nava, Juan Cañal. Siero estuvo representado por los ediles Aurora Cienfuegos y César Díaz, que lucía la túnica de la Cofradía del Ecce Homo. Por parte de Llanera, la teniente alcalde, Pilar Fernández. No quiso faltar tampoco la presidenta de Foro, Cristina Coto, a la que acompañó el diputado Pedro Leal. Coto tachó de «prohibiciones inconstitucionales y sectarias que atentan contra la libertad religiosa» la moción aprobada en mayo.

La presidenta de Foro resaltó que «acudimos a la procesión como expresión libre de nuestras creencias y como apoyo a la Cofradía de Jesús Nazareno Ecce Homo, una institución que recoge los sentimientos de una gran mayoría de los noreñenses».