El Comercio

La camiseta de Neymar, a Nava

Sergio González, en su casa, con la camiseta con la que Neymar jugó en El Molinón el sábado.
Sergio González, en su casa, con la camiseta con la que Neymar jugó en El Molinón el sábado. / Susana San Martín
  • Sergio González, el joven al que el astro azulgrana regaló su elástica en El Molinón, asegura sentirse «en una nube» tras convertirse en protagonista inesperado

  • «Me miró fijamente, hizo 'ok' con la mano y al final del partido vino a mi sitio»

Un guiño y un gesto de ‘ok’ con la mano bastaron para mantener en vilo al sportinguista Sergio González. Las muestras de complicidad que Neymar mantuvo con el joven de 22 años en El Molinón, al descanso del partido entre el conjunto rojiblanco y el Barcelona, sirvieron de pequeño ‘contrato’. El brasileño, a la conclusión del encuentro, le regaló su camiseta al joven naveto, situado en la zona del estadio reservada para discapacitados, tal y como el azulgrana le había prometido durante el intermedio.

Todavía ayer, Sergio se encontraba «en una nube». Le costaba creer, en primer lugar, que el astro azulgrana hubiese reparado en él, y que después se hubiese acordado de la promesa de regalarle la camiseta al final del partido. Estaba a punto de comenzar la segunda parte del encuentro cuando Neymar «se puso a mirarme, en la grada donde estamos situados los discapacitados, y se quedó mirándome fijamente». Fue entonces cuando, en un acto casi reflejo, Sergio sujetó su camiseta rojiblanca, con dos dedos, y realizó el habitual gesto que hacen los futbolistas cuando se intercambian las elásticas. La respuesta del brasileño fue breve y clara: «Me guiñó el ojo y me hizo el gesto de ‘ok’ con la mano». ‘Contrato’ firmado.

A lo largo de la segunda parte, Sergio no podía terminar de sacudirse los nervios. 45 minutos dan para mucho y a veces los futbolistas tienen demasiadas cosas en la cabeza como para recordar algunos pequeños detalles. Con el pitido final, y con los aficionados abandonando ya las gradas de El Molinón, Sergio se mantuvo expectante. Había ido al campo, como de costumbre, acompañado por su hermana, y ambos seguían desde lejos los movimientos de Neymar. «Lo vi y parecía que se marchaba para vestuarios. Yo ya estaba pensando en marchar también porque no parecía que fuese a venir, pero entonces es cuando lo vemos saludar a sus compañeros en el medio del campo y venir después hasta nuestra zona».

Choque de manos

Con el pulso acelerado, el joven naveto recibió el preciado regalo, tan inesperado como valioso para un aficionado. «Me chocó la mano y me guiñó el ojo», recuerda el sportinguista, quien también se mostró agradecido con la directiva culé, que le regaló, a la salida del estadio, «un llavero y una foto de Leo Messi».

La del pasado sábado fue su primera camiseta foránea, ya que Sergio nunca había recibido una de algún equipo rival. «Del Sporting tengo las que quieras, pero de los rivales me estreno con la camiseta de Neymar», confiesa el sportinguista, abonado desde hace cuatro temporadas.

El joven naveto sufre una minusvalía a raíz de un nacimiento prematuro, con solo cinco meses, que le provocó problemas de movilidad. Pero eso no le impide disfrutar de una de máximas aficiones, el fútbol, y de conseguir de vez en cuando pequeñas recompensas como la del sábado en El Molinón.