El Comercio

«Tenéis mucho que recordar, pero también debéis seguir soñando»

El arzobispo, Jesús Sanz, saludó a los usuarios del Hogar del Jubilado de Bimenes.
El arzobispo, Jesús Sanz, saludó a los usuarios del Hogar del Jubilado de Bimenes. / SUSANA SAN MARTÍN
  • El arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz, saluda a los usuarios del Hogar del Jubilado de Bimenes durante su visita pastoral, la primera tras 45 años

El arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, fue el encargado de ofrecer ayer la misa de Bimenes durante su visita pastoral a la localidad, la primera después de 45 años. Una cita importante en el calendario eclesiástico de la zona que congregó en la iglesia a decenas de feligreses que no quisieron perder la oportunidad de disfrutar de tan importante invitado. «Soy yo quien hace la visita, pero también me siento visitado», afirmó Sanz antes del encuentro.

Desde el primer momento el arzobispo se interesó por la vida en la localidad, preguntando al párroco de qué vivían los vecinos de la zona. La minería es el sector principal de Bimenes, por lo que Sanz lamentó el cierre dentro de poco de los pozos que quedan abiertos. En su paseo por las calles saludó a todos aquellos vecinos que salieron a su encuentro.

Durante el desarrollo de la misa, aprovechó la ocasión para recordar sus 6 años en Asturias, donde reconoció estar «muy a gusto». «La tierra es muy bella y la gente muy buena. Me lo hacen todo muy fácil», aseguró. Sanz recordó a los feligreses que «toda la vida pasa por la iglesia». Desde el nacimiento hasta el enamoramiento: «Cuando queremos pedir perdón también acudimos aquí».

El mayor de 8 hermanos

Antes de la misa, el arzobispo quiso visitar a los usuarios del Hogar del Jubilado, quienes lo esperaban con ilusión en una de las salas del centro. «Cuando hago visitas de este tipo siempre me acuerdo de mis abuelos. Soy el mayor de 8 hermanos y durante un tiempo el que más cariño recibí de ellos. En parte les debo mi vocación a ellos», aseguró. La anécdota del día surgió cuando conoció al joven Hugo, con quien no dudo en bromear. Para despedirse de los ancianos, Sanz les deseó un futuro largo y sereno: «Con la edad vamos teniendo mucho que recordar, pero también debéis seguir soñando».

Por la tarde, el arzobispo concluyó su visita pastoral recorriendo los cementerios de Suares, Piñera, San Julián y Priandi, en Nava.